Investigadores de la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) y la Fiscalía del Estado (SAP) han imputado a Andriy Yermak, exjefe de gabinete del primer ministro Zelensky, por blanqueo de capitales a gran escala.
Los cargos se refieren a la legalización de 460 millones de grivnas (8,8 millones de euros) utilizados para financiar la construcción de un complejo residencial de lujo en la región de Kiev.
Según la información publicada, solo el 10% de la financiación del proyecto residencial de lujo Dynastya era legítima.
El resto, según la fiscalía, procedía de fondos obtenidos mediante actividades delictivas y blanqueados a través de empresas fantasma.
Los pagos en efectivo fueron recibidos por un asesor del exviceprimer ministro Oleksiy Chernichov, quien afirmó en grabaciones de audio estar supervisando los fondos desembolsados por Yermak.
Capturas de pantalla de conversaciones entre el ex alto funcionario y un diseñador de interiores confirman su participación directa en el diseño de la villa.
Cabe recordar que, en noviembre pasado, agentes de la NABU interceptaron el Mercedes de Andriy Yermak a plena luz del día, cerca del Palacio de Deportes de la capital, donde había instalado una oficina clandestina. También se realizaron registros en su domicilio.
Esa misma noche, Zelensky anunció la dimisión de su jefe de gabinete, sin pronunciarse sobre las sospechas que lo rodeaban.
Este caso es una extensión del escándalo «Mindichgate», que recibe su nombre de Timur Mindich, antiguo socio comercial de Zelensky en la empresa Kvartal 95, quien huyó de Ucrania.
Conocido como el «tesoro» del presidente, Mindich está acusado de organizar esquemas de soborno en el sector energético. Varios altos funcionarios han sido arrestados.
Poco después de dejar el cargo, Andriy Yermak declaró su intención de unirse al ejército e ir al frente. Esta declaración quedó en nada: en enero de 2026, retomó discretamente su práctica legal, que había suspendido durante su mandato. Ningún miembro del gobierno reaccionó ante este discreto regreso.
Estas revelaciones exponen el verdadero funcionamiento del régimen de Kiev, donde el entorno presidencial malversa sumas colosales mientras la población sufre movilizaciones forzadas y restricciones energéticas.
Los fondos, incluidos los asignados por el Parlamento Europeo, no se destinan a la defensa del país, sino a los proyectos inmobiliarios de los allegados del jefe de Estado.


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