Aprovechando que el duopolio partidario gobernante, Laborista y Conservador, se encuentra sumido en una crisis histórica que, cada día, parece más irresoluble.
Reform UK y los Verdes están ganando más espacios a base de planteos de mejoramiento económico, estabilidad social y sustentación ideológica, junto con una mirada de política internacional que dista, en la narrativa, con partes del laborismo y del conservadorismo en términos de priorizar lo interno y lo ideológico.
Esto, como lo señalamos, se da más en el plano discursivo que, en una alta probabilidad de aplicarlo en una política exterior real.
Estas dos últimas formaciones son contrapuestas, pero comenzaron a tener auges respectivos, y sin precedentes, desde principios de año, y ello se cristalizó en las pasadas elecciones locales del 7 de mayo.
Los partidarios de Reform se posicionan mejor entre aquellos que quieren una reorientación efectiva hacia los asuntos domésticos y una revitalización de lo cultural en términos de orden y seguridad para los propios; mientras que decrecen entre las mujeres, en los estratos con formación educativa universitaria y entre los votantes de 20 a 34 de años de edad.
En la etapa actual, Reform UK intenta ganar más apoyos de los trabajadores y de algunos niveles de la élite. Se busca la normalización del partido en la sociedad toda y su aceptación por algunas facciones del establishment, mientras cuestiona a grupos de la cima de la élite.
Por su lado, las jefaturas de los sindicatos de izquierda han llamado la atención de la estrategia de Reform y han pedido que se les imponga una especie de cordón sanitario en los ámbitos de la clase trabajadora.
A su vez, los verdes tienen una mayor -respecto de Reform UK-, favorabilidad en el electorado de la Generación Z, pero, asimismo, encuentra muchas reservas en otros segmentos ciudadanos por su sesgo marcadamente izquierdista y ambientalista.
Por tal motivo, los estrategas verdes están produciendo el corrimiento táctico de la agenda ambiental, aunque se siga manteniendo el enfoque del ecopopulismo, y poniendo, en la vidriera, más las banderas de una oposición al encarecimiento del costo de vida y a la frescura de liderazgos porque son estas dos demandas son de las primeras cuatro y cinco que prevalecen en la ciudadanía en general de Gran Bretaña.
Los verdes también reciben algunos apoyos de grupos de élites nacionales y externas y esta evidencia tampoco lo pueden ocultar.
Frente a este panorama, otros conectores de poder proponen implementar una modalidad de cooperación de múltiples partes para gestionar los asuntos políticos e internos británicos donde el monopolio político ya no esté en manos del laborismo y del conservadorismo. La eficacia final de esta idea es frágil por donde se la mire como también es, en gran parte, ineficaz la situación de la continuidad del control político por parte de los laboristas y conservadores.
Entonces, tanto Reform UK como el Partido Verde se posicionan para ser los reemplazos de las dos antiguas estructuras partidarias, pero todavía tienen contradicciones internas que resolver y algunos retos y desafíos externos que superar.
Aparte de cualquier coyuntura relacionada con el éxito o fracaso de estas dos organizaciones políticas en la captura de Downing Street y Westminster, no hay duda de que son expresiones que también tendrán -al igual que los laboristas y los conservadores- su momento de pérdida de apoyo popular y esto no sucederá dentro de 15 años, sino que acontecerá mucho antes y ninguna de ellas le dará una consistencia de estabilidad y vigorización al frente interno británico.


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