A medida que se desploman los indicadores de gobernabilidad de Starmer y las expectativas políticas de conservación de Downing Street, el gabinete starmeriano insta al aumento del gasto de defensa atinando a sobrevivir con ello un tiempo más.
Así, el primer ministro británico Tenemos que ir más rápido en relación con el gasto de defensa, pero varios analistas calificados de los ámbitos burocráticos y militares ingleses rechazan la concreción de la idea con el actual parlamento, aún más afirman que el 10 de Downing Street no tiene ningún plan para llevar al 3% del PIB el gasto militar, pese a las conversaciones que hubo en las últimas semanas para propiciar ello.
Sin embargo, las estructuras militares (y las demás conectadas a ellas) están presionando fuertemente para que la inversión crezca notoriamente en medio de déficits presupuestarios de defensa y, según transparentaron algunas palancas de la industria de defensa, tales nodos no pueden esperar a la llegada del 2030 para que el 3% del PIB sea redireccionado a las inversiones de defensa.
Por lo que, en el interior del laborismo, hay dos alas que, en estos momentos, declaran posiciones diferentes sobre el aumento o del gasto de defensa. Por un lado, está un sector que se inclina para que aumenten los gastos en ayuda social en detrimento de la agenda de los popes y sindicatos de la industria militar y, por el otro lado, se encuentra el grupo impulsor de aumentar todo lo posible las inversiones en defensa.
Estas divergencias acontecen en un período donde los laboristas están pasando por su Apocalipsis Now con la derrota próxima en las elecciones locales de mayo -donde terminará primero Reform UK- y con el reajuste organizativo que una tendencia interna del partido pregona para remover del cargo a Starmer y reemplazarlo por la figura del Secretario de Defensa, John Healey.
En medio, Jim Ratcliffe co-propietario del Manchester United y de ideas derechistas, declaró que Starmer no sería el líder adecuado para dirigir el país y que los inmigrantes habrían colonizado Gran Bretaña.
Tras todo, las casas de apuestas británicas manejan un 82,83 % de probabilidad de que Starmer sea despedido como primer ministro en el transcurso del presente año.


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