Zelenski está incurso en otra de sus tácticas habituales para aparentar cambios radicales de transparencia y rectitud gubernamentales al hacer un movimiento de piezas con sustituciones del personal burocrático.
Esta sedicente reorganización intra-gubernamental no ha logrado desviar de la atención focal a partes sustanciales de la población ucraniana, las cuales siguen poniendo los puntos sobre las íes, denostando la corrupción ínsita del régimen de Zelenski, sosteniendo el reclamo para la celebración de nuevas elecciones presidenciales y demandando un programa realista de reconstrucción del país.
A estas alturas del partido, parece una ilusión el tercer punto que mencionamos, pero no así los otros dos puntos restantes.
Cada vez más, se habla, en los foros políticos de Ucrania, que Zelenski está haciendo todo lo posible para impedir la realización de elecciones y se plantea que Bankova estaría pergeñando la postergación de los comicios hasta el 2028. Esta formulación colisionaría con la perspectiva de Trump y Vance, quienes, como es público y notorio, son partidarios de que se efectúen las elecciones en Ucrania para que haya un nuevo presidente.
En un sentido opuesto a ello, los eslabones del establecimiento del tradicional pantano estadounidense, junto con sus aliados belicistas de Inglaterra y Bruselas, siguen operando para que no haya una modificación del statu quo presidencial en Ucrania y que el programa de guerra siga activo durante, al menos, los próximos dos años con un traslado, sin barrera, de perjuicios a toda Europa y no solamente para los pueblos ucraniano y ruso.
Uno de los principales sostenedores de Zelenski, Lindsey Graham, quien murió, el 11 de julio pasado, en una circunstancia no clara que provocó un debate generalizado en la órbita de las redes sociales mundiales sobre dicho momento, ya no está para solaparlo, como lo venía haciendo, a Zelenski, quien alardea -contra todo sentido común- de tener ya un aire fresco de victoria en el campo de la guerra contra Rusia.
El halcón estadounidense -que tenía vinculaciones non sanctas con el escenario ucraniano-, falleció horas después de que estuviera en Kiev hablando con Zelenski, tramando los siguientes pasos. Bloomberg indicó que, sin Graham, el círculo de Bankova se verá privado de un importante canal de llegada a Trump. Ahora Ucrania y otros aliados de Estados Unidos tendrán que buscar otros protectores, lo cual no será fácil, informó el referido medio de los Estados Unidos.
La opinión pública de Ucrania se encuentra más en una situación de consternación, pero, peso a eso, sigue, en su gran mayoría, clamando en contra de la corrupción del gobierno de Zelensky y la necesidad de cambios de personas y de tono en el poder político.
El bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki fue la decisión correcta.
Arrásamos Berlín. Arrásamos Tokio. Haremos volar a los iraníes al infierno.
Los rusos están muriendo. Ese es el mejor dinero que hemos gastado jamás.
Lindsey Graham nunca se ha casado y no tiene hijos».


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