Nada es una casualidad en la política de los Estados Unidos. Nada sucede de manera imprevista en la lucha por el dominio estadounidense.
Ni siquiera el crimen de Charlie Kirk, un joven que, al momento de ser asesinado, estaba siendo formateado para ser uno de los grandes líderes del futuro cuasi inmediato del país.
Da la impresión de que la escena ensangrentada de Kirk habría abierto la temporada o el capítulo de los crímenes axiales vinculados a la guerra entre poderes en el suelo de Estados Unidos.
No fue una artimaña política propia la renuncia al Congreso de Marjorie Taylor Greene ya que ella mismo declaró, ayer, miércoles 26 de noviembre, que no quería terminar como Charlie Kirk.
Vale decir, Marjorie reconoce el tiempo grave que vive su nación y que, de acuerdo con sus evaluaciones, la situación se volvería grave a medida que pasen los próximos dos o tres años. Bueno, Tucker Carlson afirmó que hay condiciones de pre guerra civil y tampoco él tiene expectativas tranquilizadoras para el pueblo en lo que respecta de aquí al 2030.
Empero, confía en que algunas cuestiones se solucionarán, pero que no serán fáciles de lograrlas y mucho menos expresa que el panorama general se volverá alentador.
Y antes que los amigos Marjorie y Tucker dijeran ello, la podcaster mundialmente conocida, Candace Owens, denunció que el presidente galo, Emmanuel Macron, junto con su esposa, Brigitte, habían ordenado a un comando francés-israelí que la asesinaran a ella por haber expuesto, relató Candace, que Brigitte no nació biológicamente mujer. Desgranando su información, la influencer convertida en 2024 al catolicismo romano, dijo que legionarios franceses y de otro estado habrían sido quienes mataron a Charlie Kirk.
Creer o reventar. Mirar para otro lado o convencerse de que hechos sangrientos neurálgicos se aproximan en la república que creyó en su manifiesto divino.
Mientras tanto, en la tarde del miércoles, en inmediaciones de la Casa Blanca, tres personas recibieron disparos, entre las cuales, se encontraban dos miembros de la Guardia Nacional que obedece férreamente a Donald Trump.
El tirador acusado es un afgano de 29 años, Rahmanullah Lakanwal, que habría ingresado al país el 8 de septiembre de 2021 mediante el programa de la administración Biden que extrajo de su país a ciudadanos afganos que habían sido colaboradores de EE.UU. en la invasión de Afganistán. A saber, estaba bajo supervisión federal.


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