Seguramente que, en algún momento de la década de 1980 o su subsiguiente, el actual presidente estadounidense, habrá pensado que sería una gran hazaña fundar una dinastía política que llevara su apellido y se posicionara entre las otras que existían.
Pocas veces se menciona el objetivo de Donald Trump de dejar instituida una dinastía en el corazón de la élite de los EE.UU.: la suya.
Dueño de una fortuna valuada en miles de millones de dólares que está distribuida en distintas partes del mundo y con amplias e internacionales conexiones, Trump aspiró a convertirse en presidente pero no para un solo mandato, sino que fue pensado, en faz interna, para varios.
Conocidos son sus sueños de la década de 1980 de ser el presidente de los norteamericanos para cambiar la cara y organismo integral de los Estados Unidos, pero, como lo apuntamos precedentemente, poco de habló de fundar una dinastía.
Trump creció viendo dinastías dinerarias y políticas y no pudo sustraerse a esa realidad. Ya con su amigo entrañable Roy Cohn habían conversado algo sobre ello, cuando nadie, en todo el planeta Tierra, pensaba siquiera en que Donald Trump un día se transformaría en el presidente estadounidense y líder mundial.
Parece inaudito, pero no lo es. Muchas de las cosas que Trump hizo realidad con su vida fueron antes pensadas por él.
Hoy, los Trump participan en las ecuaciones políticas dentro y fuera de los Estados Unidos. Hoy, los Trump tienen socios globales. Hoy, los Trump se ven apenados por el asesinato de quien fuera uno de los suyos: Charlie Kirk.
Para hacer una distinción: Tucker Carlson, por ejemplo, es un puntal de MAGA, pero no es un órgano de la dinastía Trúmp.En cambio, Charlie Kirk sí fue un miembro en crecimiento de la dinastía Trump que se sigue construyendo en estos días.
En consecuencia, matar a Kirk fue un ataque contra los Trump…y tal vez hasta una trágica advertencia de lo que les pudiera llegar a suceder la próxima vez a un Trump.
Donald Trump busca desmantelar a las dinastías Soros, Clinton y Obama. Donald Trump quiere situar a su Familia como clave en la élite futura de los Estados Unidos.
Y, lógicamente, sus adversarios lo saben y trabajan en ese sentido.La duda radica en que si Donald podrá, finalmente, conseguir o no dicho objetivo antes del 2029.


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