Se demoró, pero llegó la decisión. Donald Trump exigió que George y Alex Soros sean procesados bajo la Ley RICO.
Esta legislación (Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizadas) aplica penas severas para aquellos individuos y agrupamientos que son designados como culpables de atentar contra el orden público, constitucional y soberano de los Estados Unidos.
Según expuso el inquilino de la Casa Blanca, los Soros apoyaron “las protestas violentas y mucho más, en todos los Estados Unidos de América” y, por lo tanto, merecen ser acusados y puestos bajo vigilancia policial y escrutinio judicial.
Por primera vez, el clan Soros podrá ser sometido a una investigación judicial y, tal vez, sean llevados a la sala de un juicio, especialmente porque es de conocimiento público que los Soros controlan lugares clave del sistema judicial estadounidense y, por supuesto, tienen sus esbirros en el Congreso.
En consecuencia, no le será fácil para la oficina política del Departamento de Justicia ahondar en el proceso contra los Soros, pese a que, según vimos, Trump ya ordenó la activación judicial contra los Soros.
George Soros, en varias oportunidades, instrumentó mecanismos que son propios de la revolución de colores contra Trump desde los mismos albores de la presidencia del republicano en la década pasada. También Soros supo mover su red internacional contra el trumpismo en cada país o continente y no sólo en el interior de los Estados Unidos. Entonces, Trump considera que sí o sí debe desarmar la estructura de Soros porque de no hacerlo tendrá algunas derrotas y ya no tiene el tiempo biológico ni la paciencia estratégica para soportar otros traspiés y recomenzar una vez más.
Cómo era de esperar, la orden de Trump produjo críticas generalizadas de todos aquellos que de una u otra manera están conectados con los Soros. Paralelamente, muchos denostadores del clan Soros recibieron con aprobación lo que Trump decidió e informó.
De prosperar el plan por el rumbo correcto, George Soros deberá mudarse de Estados Unidos y residir protegido en Inglaterra u otro país donde las cumbres del poder le garanticen inmunidad.
Pero el que sí se verá más afectado es su hijo Alex quien fue ungido para dirigir toda la estructura de la Open Society y una condena judicial en EE.UU. le repercutirá notablemente. Y junto a él verán consecuencias poco agradables los empleados de la red.
Por ello, esperamos ver un duelo por demás importante entre los Trump y los Soros…por un lado, una dinastía en construcción con aliados externos en ascenso y, por el otro lado, una dinastía en su ocaso con aliados externos en franca derrota estratégica.


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