La Inteligencia israelí ha proporcionado a Estados Unidos información precisa que indica que Irán ha desarrollado un nuevo plan de asesinato contra el Presidente Donald Trump.
Esta alerta surge en medio de las ceremonias fúnebres del líder supremo Ali Jamenei, marcadas por llamamientos explícitos a la muerte del Presidente estadounidense, lo que confirma que el deseo de venganza de Teherán no ha disminuido.
Según el Wall Street Journal, Israel compartió recientemente información de inteligencia con funcionarios estadounidenses que detalla un nuevo plan iraní para asesinar a Donald Trump.
Esta información, que realmente no ha sido contrastada, representa una escalada significativa en la campaña de amenazas que Teherán ha estado llevando a cabo desde la operación estadounidense de enero de 2020 que acabó con la vida del general Qassem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El Presidente Trump reaccionó públicamente durante una conferencia de prensa en la cumbre de la OTAN en Ankara. «Quieren eliminar al líder estadounidense, es decir, a mí. Estoy en todas sus listas. Hasta ahora he tenido algo de suerte, pero quizás no dure mucho. Son gente malvada y enferma. Este cáncer debe ser erradicado», declaró.
Trump también reveló por primera vez que, en 2020, Israel finalmente abandonó su operación original contra Soleimani, lo que obligó a Estados Unidos a actuar en solitario. Esta revelación arroja nueva luz sobre la decisión estadounidense de eliminar al general iraní: no fue solo una elección unilateral, sino la consecuencia de una retirada israelí que obligó a Washington a asumir en solitario el riesgo estratégico y político de tal ataque.
Este último complot demuestra que Irán no ha abandonado su estrategia de asimetría. Dificilmente puede competir militarmente con Estados Unidos por medios convencionales, así que, según estas informaciones, que no podemos confirmar como veraces, el gobierno recurre a operaciones clandestinas, ataques selectivos y el uso de grupos interpuestos para mantener una presión constante sobre sus adversarios.
El asesinato de Soleimani no solo privó a Irán de uno de sus estrategas clave, sino que también convirtió a Trump en un objetivo permanente para Teherán. La amenaza no disminuye con el tiempo. Forma parte de una lógica de venganza estatal, donde la eliminación de un líder adversario se percibe como una respuesta legítima y necesaria.
El gobierno iraní ha convertido esta venganza en una política a largo plazo, integrada en su doctrina de seguridad nacional y difundida en todos los niveles del aparato estatal. Pero cabe la posibilidad de que todo esto forme parte de una estrategia israelí para seguir echando leña al fuego.


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