Manifiestamente, Asia Occidental está en un proceso de reconfiguración de mapas geopolíticos y de recomposición de entornos políticos donde países como Yemen pasaron a la palestra.
En esta atmósfera, la fuerza de Ansarolá adquirió un potencial militar y un perfil político que la convirtieron en un actor insoslayable en las ecuaciones diversas que se construyen, a pesar del fastidio que ello produce en los palacios árabes e israelíes de la región.
Cuando desde Washington, la oficina de Trump quiere cortar la relación entre Teherán y los huties, o, si eso no ocurriese, por lo menos, debilitar al factor yemení, los hutíes ya avisaron que tienen planes rigurosos para escalar el conflicto contra Arabia Saudita e Israel atacando múltiples aeropuertos, instalaciones petroleras y centros sensibles.
La respuesta militar yemení prevé romper los bloqueos y detener la embestida que se ha incoado en su contra para frenar el rol yemení en el marco regional y para reducir el poderío iraní. Como es evidente desde hace muchos años, los hutíes integran la sala de operaciones conjuntas del calificado Eje de la Resistencia y actúa siempre en consonancia con los intereses de este bloque.
En esta mesa de operaciones, se implementará, además del cierre completo del estrecho de Ormuz, el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb, cuya fecha de concreción, según algunas informaciones, ya se habría decidido. Pero su concreción operativa o su aplazamiento, acotamos nosotros, dependerán del color y el ritmo que tengan, en los próximos días, las tensiones actuales.
Todos los especialistas, y, más especialmente, los protagonistas, saben que, así como Ormuz se ha convertido en algo existencial para Irán, Bab el-Mandeb lo es para los Hutíes y Yemen.
Irán y Yemen controlan ambos estrechos y los bloqueos externos que se traten de hacer para abrirlos no tendrán, a priori, éxitos.
Al mismo tiempo, se estima que los estadounidenses, al ver que su ofensiva en la actual escala no está teniendo los efectos deseados, se arriesgarían a un intento de desembarco en las áreas de Chabahar y Konarak, para lo cual, los iraníes habrían realizado ya las previsiones del caso.


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