El despliegue de comandantes de la Guardia Revolucionaria, asesores militares y equipos de misiles y drones en Yemen indica que Teherán no considera el frente yemení un escenario secundario.
Por el contrario, Irán parece querer reforzar la capacidad de los hutíes para amenazar el transporte marítimo en el Mar Rojo y ejercer presión sobre Estados Unidos, Israel y las monarquías árabes sin comprometer directamente a sus propias fuerzas en una confrontación abierta.
Según la información disponible, entre diez y veintiún miembros de la Guardia Revolucionaria, incluidos oficiales de alto rango, fueron trasladados el 13 de julio a bordo de un vuelo de Mahan Air. De confirmarse, esta operación demostraría una participación iraní más directa en el desarrollo de las capacidades ofensivas de los hutíes.
Esto no se trataría simplemente de un envío de armas. La presencia de comandantes y asesores sugiere actividades que incluyen planificación, entrenamiento, selección de objetivos, mantenimiento de sistemas y coordinación operativa. Los misiles antibuque, los drones de largo alcance y los artefactos explosivos requieren, en efecto, conocimientos técnicos que la asistencia iraní puede potenciar.
El valor estratégico de Yemen reside en su ubicación. El estrecho de Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y es una de las principales rutas comerciales del mundo. Buques con destino al canal de Suez, portacontenedores, petroleros y cargamentos energéticos destinados principalmente a Europa transitan por él.
Si Irán sufre presión en el estrecho de Ormuz, puede responder indirectamente amenazando Bab el Mandeb a través de los hutíes. Teherán, por lo tanto, cuenta con una estrategia de dos estrechos: controlar o desestabilizar Ormuz con sus propias fuerzas y convertir el mar Rojo en un peligro con la ayuda de un aliado regional.
Esta estrategia permite a Irán multiplicar los costos impuestos a sus adversarios. Estados Unidos se vería obligado a desplegar sus unidades navales entre el golfo Pérsico, el mar Arábigo y el mar Rojo. Israel tendría que reforzar las defensas de sus puertos del sur y las carreteras que conducen a Eilat. Arabia Saudita y Egipto verían amenazadas sus infraestructuras energéticas, puertos e ingresos comerciales.


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