Jeffrey Epstein no era un empresario desafortunado o un relacionista público fascinado por los castillos de poder.
No era un simple delincuente sexual.
Epstein trabajó, durante años, para uno de los servicios de inteligencia más famoso y poderoso del mundo. Era un activo importante cuyas operaciones amorales servían para que, posteriormente, se procediese a chantajear a las personas objetivos que los controladores de Epstein -o los jefes máximos de ellos- señalaban.
Pero también Epstein influía sobre precisas personalidades de la política, del empresariado y del espectáculo sin emplear la coerción. No todos los implicados que le hicieron favores a Epstein lo hicieron porque eran víctimas de algún chantaje.
Y, seguramente, en su función de espionaje al más alto nivel, captando y capturando las desviaciones morales de los integrantes de la élite liberal, entre otras, también habrá cooperado para el desenlace de otras circunstancias de la realidad internacional que no tienen relación directa con las situaciones dónde él se hacía ver públicamente.
Su modus operandi fue de manual, sin ninguna sofisticación o talento extraordinario. Su estilo no eclipsó, en la historia, a las sagacidades de Sidney Reilly, Juan Pujol García, Evgeny Kim, Reuven Shiloah o Kim Philby.
Michael Wolff habla frecuentemente que, para Epstein, fue todo un logro tener la amistad con Donald Trump en las décadas de 1980 y 1990.
Esta amistad se cortó con el paso de los años y, al parecer, Jeffrey Epstein menospreciaba a quien ahora es el presidente de USA.
Precisamente, los partidarios de Trump han aumentado la presión para que se publiquen, lo más pronto posible, los archivos oficiales de Jeffrey Epstein porque es una demanda de antaño que hace la base de MAGA.
Simultáneamente, se denuncia, en algunos ámbitos, que el FBI estaría destruyendo evidencias que se relacionan con el delincuente sexual convicto.
Respondiendo estas solicitudes, la Fiscal General, Pam Bondi, dijo, la semana pasada, que dichos documentos se publicarán, siguiendo la directiva de Donald Trump.


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