El Consejo Nacional Electoral (CNE) de la República de Ecuador declaró ganadora del balotaje a la fórmula encabezada por Daniel Noboa, quien de esta forma conduciría, un segundo período, la presidencia ecuatoriana.
De acuerdo con la información provista por la CNE, 13.434.336 ciudadanos estaban habilitados para votar, efectivizando su derecho al voto 11.163.513 con un ausentismo de 2.270.823.
Sobre la base de estos números, consigna el órgano electoral que Noboa, de Acción Democrática Nacional (ADN), tuvo más de 5,700 millones de votos (55,65%), imponiéndose sobre Luisa González, de Revolución Ciudadana, quien obtuvo más de 4,800 millones de sufragios (44,35%).
Apenas se supo la tendencia ganadora dada por la CNE, los partidarios de Noboa salieron a las calles de la capital ecuatoriana a festejar la continuación del gobierno. Al día siguiente, Donald Trump hizo referencia a la reelección de Noboa y lo felicitó. Dos semanas antes, Noboa se entrevistó con el mandatario norteamericano en una cita que fue gestionada por una consultora tras recibir, por parte del gobierno sudamericano, un pago por dicho servicio.
En Ecuador, se lo considera a Daniel Noboa como un hijo de la oligarquía tradicional y como un libertario que ambiciona estrechar lo máximo posible la relación con todas las variables de poder del hegemón estadounidense.
En la calle de frente, Luisa González, en la noche del domingo 13 de abril, no reconoció el triunfo de la derecha alineada con Noboa (otro grupo derechista numéricamente minoritario respaldó a González) y denunció un fraude electoral.
Revolución Ciudadana habla de un fraude masivo consistente en irregularidades en las actas oficiales (sin firma de validez legal, por ejemplo), interrupciones abruptas en lugares de votación clave, la prohibición de que los votantes usen teléfonos móviles en los centros de votación, intimidación contra observadores independientes, el estado de excepción en 7 provincias, entre otras consideraciones.
Le corresponderá a Luisa González y su partido la presentación debida de las pruebas que dicen tener para exponer, judicial y mediáticamente, el fraude que denuncian. Ellos aseguran que lo harán. También elaboran una serie de medidas de activismo político y social para sostener su postura.
Los aliados regionales de las dos organizaciones partidarias se expresaron ya sea para reconocer el triunfo de Noboa o la orquestación del fraude electoral respectivamente.
Los siguientes días deberían ayudar en la definición del panorama poselectoral en cuanto a la dilucidación de lo que pasó realmente en la dinámica de la segunda vuelta y si habrá definitivamente un segundo gobierno de Daniel Noboa.


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