Las revelaciones de irregularidades en las elecciones alemanas del pasado febrero de 2025 ponen en duda la fiabilidad del sistema democrático. La denuncia, que viene apoyada por más de 200 documentos, se ha remitido al Comité de Revisión Electoral del Bundestag y viene a plantear innumerables irregularidades en el proceso electoral alemán.
El documento, de unas 100 páginas, ha sido redactado por el ex miembro del liberal Partido Democrático Libre (FDP) y Presidente de la Unión de Buen Gobierno, Marcel Luthe, y ha provocado un auténtico torbellino político.
En el mismo, se hace referencia a la inscripción de unos 2,5 millones de fallecidos en el registro electoral, lo que eleva la sospecha a la posibilidad de que se hayan emitido votos fraudulentos en nombre de esos fallecidos.
La novedosa investigación pone de relieve una situación que podría haberse producido ya en anteriores comicios, y cobra gravedad ante la ausencia de todo control de identidad en la mayoría de los colegios electorales.
Como ejemplo, cabe destacar que, en ciudades como Stuttgart, los miembros de las mesas aceptaban como medida de identificación la propia notificación de voto recibida por los electores en sus domicilios, algo totalmente susceptible de falsificación.
Esto supone en la praxis una absoluta contradicción con la legislación electoral imperante, ya que, en esta, se exige que el votante se presente con el documento de identidad en el que se puede ver la fotografía acompañando al nombre.
Una triquiñuela muy rastrera y que viene a evidenciar que el sistema democrático europeo se asemeja al de cualquier república bananera o país africano. Todo vale para desbancar de sus opciones de gobierno a aquellos que no gocen del beneplácito de Bruselas, como ya ha sucedido en Rumania o en Francia, aunque esta vez con métodos más sofisticados.
Votantes de numerosas regiones a lo largo y ancho de Alemania, han denunciado que fueron impedidos a ejercer su derecho al voto porque otra persona ya habría votado con el mismo nombre.
Para mayor escarnio, en la ciudad de Bad Kreuznach, cercana a Fráncfort, se han contabilizado más votos que votantes registrados en el censo. En definitiva, el olor a pucherazo empieza a sobrevolar el ambiente. Europa en caída libre.


Deja un comentario