Pasaron las primeras elecciones legislativas desarrolladas en la Siria post-Assad con tan sólo 6 mil votantes de un total poblacional de 23 millones y con serias y fundadas denuncias de ilegitimidad y fraude en los resultados por parte de activistas y organizaciones que no se aglutinan en torno a las corrientes adictas al régimen.
En el juicio de observadores independientes y especialistas en transparencia democrática y procesos comiciales, tales elecciones son una burla y una afrenta para la soberanía del pueblo sirio, el cual estuvo mayormente ausente y excluido.
A través de esas elecciones, el régimen del presidente interino, Ahmed al-Sharaa, consiguió mostrar al Occidente ignorante que él y su gobernanza son republicanos y se adscriben a las fórmulas democráticas y que organismos como la ONU deberían sentirse complacidos porque tienen en Damasco a un hombre de valores acordes con la democracia.
Quien hasta ayer fuera considerado por todo Occidente como un “cortacabezas, terrorista y violador de mujeres” pretende engañar a todos con su fingida adaptación a los parámetros democráticos. Basta con mirar los grandes medios de comunicación del espectro occidental para notar la ignorancia de tantos presentadores de noticias que alaban el supuesto cambio de Ahmed al-Sharaa.
De la composición de la Asamblea Popular, que constará de 210 escaños, 119 miembros salen de las elecciones del domingo 5 de octubre, mientras que el tercio restante lo designa el mismo Ahmed al-Sharaa…los colegios electorales no se dispusieron en As-Suwayda, Raqqa y Hasakah y, en la capital del país, las mujeres boicotearon la participación porque descreen de la política del gobierno interino que es respaldado internacionalmente por Erdogan, Trump, Starmer, la UE y las familias poderosas que controlan Catar y Arabia Saudí.
En la “Asamblea Popular” que de popular no tiene nada, los cristianos estarán infra-representados con una tasa de participación menor al 1,80%, los alauitas tendrán una visibilidad de alrededor del 4%, mientras que los kurdos tendrán un 2,5% en ese parlamento.
De más está decir que los suníes son quienes abrumadoramente compondrán la Asamblea de quienes eran terroristas de la OTAN (¿Lo siguen siendo?) que entrará en funcionamiento cuando el Ahmed al-Sharaa lo determine.
Cuentan en algunos mentideros de la política internacional, que los demócratas del “robo electoral del 2020” y los ingenieros de fraudes electorales latinoamericanos vieron la mistificación electoral en Siria y se sorprendieron de la magnitud de la operación antidemocrática operante desde Damasco.



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