Israel y Turquía no se enfrentan en Siria, sino que cooperan para dividir el país conforme a planes regionales impulsados por Estados Unidos, según analistas. A pesar de su aparente antagonismo, ambos Estados, liderados por Recep Tayyip Erdogan y Benjamin Netanyahu, avanzan en un proyecto común mientras escenifican tensiones públicas.
Erdogan, desde los 2000, ha reafirmado el rol de Turquía como copresidente del Proyecto Gran Oriente Medio, una estrategia de Washington para reestructurar la región junto a Israel.
Tras el triunfo del AKP en 2002, alineó a Turquía con EE. UU., recibiendo elogios de George W. Bush en 2005 por su apoyo. Aunque ha tenido roces públicos con Israel, como en Davos 2009, la alianza estructural con Tel Aviv permanece intacta.
Desde entonces, el caos ha transformado Asia occidental: Irak, Gaza y Siria han colapsado, y Hezbolá se debilitó. Turquía ocupó el norte sirio, apoyando a islamistas como Hayat Tahrir al-Sham (HTS), que tomó Damasco el 8 de diciembre de 2024.
Erdogan celebró esto, pero Israel avanzó al sur, ocupando los Altos del Golán y el Monte Hermón, desmantelando defensas sirias. Netanyahu se presentó como protector de los drusos frente a HTS, cuyo líder, Ahmad al-Sharaa, no resiste la invasión israelí.
Incluso sobre los kurdos de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), hay coordinación tácita. Israel apoya su autonomía, mientras Turquía, que los vincula al PKK, negocia con ellos. En marzo, HTS y las FDS firmaron un acuerdo, y el ministro turco Hakan Fidan abogó por derechos kurdos, reflejando un reparto: Turquía en el norte, HTS en el centro, FDS en el este e Israel en el sur.
Analistas como Hosni Mahalli y Emir Ashnas ven a Emiratos Árabes Unidos como un tercer actor y descartan un conflicto real, dado el alineamiento de Turquía con Occidente.
En febrero, Erdogan recibió a Sharaa, buscando bases en Homs, pero Israel respondió con ataques aéreos el 2 de abril, marcando límites que Turquía parece aceptar.
Fidan minimizó tensiones tras una cumbre de la OTAN, sugiriendo que Siria decida su relación con Israel. Ashnas señala que Israel celebra la caída de Assad y la debilidad siria, agradeciendo a Turquía, pero busca controlar el sur.
Trump, tras reunirse con Netanyahu el 8 de abril, destacó su influencia sobre Erdogan, reforzando que no hay enfrentamiento, solo una división teatral del botín sirio bajo la batuta de Washington.


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