Algunas fuentes de información aseveran que el gobierno trumpista continúa con los preparativos para hacer las modificaciones sustanciales en el mapa de Siria.
Una de ellas es la reducción máxima de la propia presencia militar en dicho país árabe considerando los propósitos de Trump y los compromisos adquiridos frente a las ecuaciones que se han presentado.
Trump quiere cumplimentar su promesa electoral de sacar a las tropas del Pentágono del escenario sirio y, a la vez, concretar otros convenios referidos con Turquía e Israel.
Argumentando razones financieras operativas y complejidades geopolíticas, Trump procuraría, en un principio, retirar parcialmente las unidades militares desde el próximo mes de julio y si, piensa el mandatario 47°, no se encuentra, en el proceso, con obstáculos de peso y hasta insalvables, la fase final debería concluir, a más tardar, en el primer bimestre de 2026.
Este calendario, obviamente, está sujeto a, como se dijo, la aparición de percances y oposiciones enormes que pudieran surgir en el futuro inmediato.
Ankara volvió a presionar a Washington para que se efectúe, sin dilaciones, este cometido que formó parte de la serie de diálogo transaccional erdoganiano-trumpiano que viene del año pasado.
Para Turquía es imperioso tener, lo más rápido posible, la influencia mayor y decisiva en la dirección general de Siria para continuar con sus planes en el marco de un reequilibrio regional que no agote la potencialidad turca.
Por lo tanto, así como ocurre respecto de Irán y Emiratos Árabes Unidos, Turquía no quiere quedarse rezagada ante Israel.
En tanto, la sala de mando de Israel no avala el posicionamiento de Trump y su acuerdo con Turquía y, frente a esa contingencia y otras venideras, realiza movimientos en distintos planos para que su capacidad de influir en la Siria de la próxima etapa que, en estos momentos, se intenta elaborar no sea mitigada o destruida.
Para que esto se haga realidad, Israel valora tanto una ocupación militar real y definitiva o, en su defecto, una injerencia a través de otras herramientas.
No está claro si Tel Aviv podrá imponer, al final, sus objetivos altos. Sin embargo, sin alejarse de Trump, tratará de arruinarle todo lo que pueda los objetivos turcos y, por supuesto, excluir una intervención iraní.
Trump ya se ofreció como mediador entre Ankara y Tel Aviv.


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