Jonathan Pollard es uno de los casos más notorios de la infiltración del espionaje israelí en las estructuras de inteligencia de los países occidentales durante el período de la Guerra Fría.
Condenado, en 1985, a cadena perpetua por sus tareas operativas de robo de inteligencia militar crítica estadounidense, Pollard, tras su liberación, fue enviado a Israel, en diciembre de 2020, bajo el primer mandato de Trump y, desde entonces, reside en allí.
Este agente israelí, poco a poco, se convirtió al cabalismo para pasar a militar por el sionismo religioso mediante la confianza y la amistad que, en la prisión, entabló con quien fuera, por una década (1983-1993) el Gran Rabino de Israel, Mordejai Eliyahu.
Jonathan Pollard es ciudadano israelí desde el 22 de noviembre de 1995 e, internamente, participa en las corrientes que asesinaron, el 4 de noviembre de 1995, al Primer Ministro Isaac Rabin.
Por esa época, el gobierno de Bill Clinton recibía presiones provenientes de algunos sectores israelíes para la liberación de Pollard, petición que era denegada por la entonces dirección de la CIA.
Pollard fue fichado por el servicio secreto de Israel a través del inversionista Steven E. Stern y del coronel de la fuerza aérea israelí, Aviem Sella. Precisamente, Sella -quien es uno de los pilotos de guerra con mayor condecoración en la historia militar israelí- fue indultado por Trump, en enero de 2021, a tan sólo pocas horas de que abandonase la Casa Blanca para ser sustituido, en las funciones ejecutivas federales, por Joe Biden.
Por más que pesaba sobre Sella cargos de condena máxima por el caso Pollard, este militar siguió activo, en la Fuerza Aérea de Israel hasta el año 1992 y fue ascendido como General de Brigada en agosto de 2021, una vez que Trump lo haya indultado.
Dentro de sus funciones de espía encubierto, Pollard, quien respondía a las directrices de Rafi Eitan -conocido mundialmente por, entre otras acciones, el secuestro de Adolf Eichmann (que sucedió en Buenos Aires, en mayo de 1960), le pasó al estado profundo israelí miles de documentos de inteligencia sobre las actividades soviéticas con los líderes de estados y de organizaciones políticas árabes que eran reticentes a colaborar con las relaciones estatales de Israel y de la extensa red de espías árabes.
Debido a las informaciones filtradas de Pollard, Israel realizó, posteriormente, muchas operaciones, contándose, entre ellas, aunque no sea la más importante, el bombardeo contra el cuartel general de la Organización de Liberación de Palestina (OLP), conducida por Yasser Arafat, el 1 de octubre de 1985 en Túnez. En esta operación que recibió el nombre de Pata de Palo, murieron seis decenas de personas.
No debemos pasar por alto que las unidades del espionaje israelí que se focalizaban en los asuntos estadounidenses también buscaban recopilar todo lo que pudiese sobre el programa nuclear de los Estados Unidos y sus derivados.
Jonathan Pollard, quien, a abril de 2026, tiene 71 años de edad, siempre fue un ferviente partidario de la opción nuclear de Israel contra sus enemigos y, en ese marco de pensamiento personal e histórico, no titubea en dejar en claro que el círculo decisor israelí debe atacar con bombas nucleares tanto a Irán como a otros actores que se oponen a los planes de máxima de Israel.
Pero también propone que Israel debe mostrar a los Estados Unidos movimientos visibles -para todos- de que está dispuesto a tirar bombas atómicas, repitiendo el suceso de octubre de 1973 cuando el gobierno de Nixon -en la guerra de Yom Kippur, que duró 19 días- interrumpió brevemente el envío de armas a Israel, pero que tuvo que reanudarlo inmediatamente cuando Israel realizó algunas maniobras advirtiendo de que podría pasar a la fase de guerra nuclear contra la voluntad estadounidense, pero, en este año 2026, pareciera que Pollard sugeriría que la opción nuclear se active contra todos, aún los Estados Unidos, porque el estado de Israel debe sobrevivir cueste lo que cueste, tal y como le enseño el rabino Eliyahu.


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