Al Himalaya de mentiras para justificar un apagón que paralizó toda España durante un día, se suma ahora un aluvión de escusas con el fin de dar explicaciones al parón sufrido por el sistema ferroviario, y que el Gobierno trata de culpar ahora a un sabotaje con motivaciones políticas.
La cruda realidad es que nos hallamos ante un Gobierno totalmente incompetente, más atento en investigar lo ocurrido en una guerra civil ocurrida 90 años atrás, que en solucionar los problemas de un país que hace aguas por todos lados.
El colmo del delirio han sido las declaraciones del Ministro de Transportes Oscar Puente, quien ha culpado del parón a un sabotaje político que tendría como finalidad desestabilizar España y tumbar al Gobierno.
En lo que el Ministro Puente no ha reparado es que tal vez el máximo culpable sea él. Oscar Puente es un individuo carente de cualquier formación, un simple licenciado en Derecho que nunca ejerció, y además actor de teatro aficionado. Con ese currículum, Sánchez le otorgó el Ministerio de Transportes, y estos son los resultados.
Por su parte, el Partido Popular ha exigido al Ejecutivo de Sánchez una auditoria urgente de toda la red ferroviaria con el fin de dirimir responsabilidades, además de presentar una solicitud para que se produzca la devolución del coste de los billetes a los ciudadanos afectados. También han exigido la comparecencia en el Parlamento del Ministro Óscar Puente a fin de dar explicaciones.
Vox apunta directamente al Presidente Sánchez, por nombrar al mando de infraestructuras críticas como el Ministerio de Transportes a un personaje inútil y bananero como Óscar Puente, han sido las duras palabras de su portavoz José Antonio Fúster, y han tachado al Ejecutivo de Gobierno fallido.
Lo cierto es que nada funciona en España, y los desastres se van sumando uno tras otro. El parón ferroviario en pleno regreso de las vacaciones del puente de mayo ha colmado la paciencia de unos ciudadanos que asisten atónitos a un bochornoso espectáculo circense en el que la dirección de la Nación está en manos de unos payasos empeñados en gastar millones de euros en investigar la guerra civil de 1936, mientras las infraestructuras de 2025 se ven ya agrietadas y decrépitas.
Eso sí, según la maquinaria propagandística socialista, el país nunca ha funcionado tan bien en materia energética, económica o de transportes.


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