Siempre se ha dicho que cuando empiezan las bofetadas en el Congreso, continúan las bofetadas en las calles. Y siendo España un país de mecha corta en el que los ciudadanos tienden a la rápida radicalización, además de ser campeones mundiales en guerras civiles, son datos que no invitan al optimismo.
En marzo de 1936, meses antes de la última guerra civil española, se vivió también una tensa sesión que terminó en agarrones y amenazas, con alguna que otra bofetada de por medio, y que tuvo que ser borrada del diario de sesiones por una cuestión de decoro, según se explicó en aquellos tensos momentos.
Parece que la Historia se repite, y la situación deviene análoga a los momentos más aciagos de nuestra Historia. Ayer miércoles, el Ministro de Transportes, Oscar Puente, agredió de un manotazo al periodista Bertrand Ndongo en la puerta del Congreso, motivo que ha indignado a no pocas personas.
En un día en el que además los principales investigados del caso Koldo-Ábalos han tenido la desfachatez de negar lo evidente de sus propias conversaciones grabadas por la UCO durante la investigación. En dichas conversaciones los implicados se referían a chistorras al hablar de billetes de 500, y al ser preguntados por estos hechos, ambos han tenido la desfachatez de alegar que se referían realmente a chistorras de Navarra que traían para hacer regalos. No se puede tener la cara más dura.
Al hilo de esto, y a cuenta de los sobres que circulaban con dinero en efectivo que circulaban por la sede socialista de la calle Ferraz, también descubierto por los investigadores de la Guardia Civil, Patxi López, el portavoz del PSOE, ha protagonizado otro episodio que demuestra su cinismo justificando el Himalaya de mentiras y corrupción que tienen asediado al Gobierno de Sánchez, su familia y su partido político.
El portavoz socialista, visiblemente nervioso, ha intentado justificar los pagos en efectivo en el PSOE como si fuera una práctica habitual. “Así se hace en el Congreso”, ha llegado a afirmar, ante el asombro de todos los presentes.
Tal ha sido el escándalo generado que ha tenido que ser corregido por los interventores de la Cámara Baja, quienes han señalado que todos los pagos devengados por dietas se realizan mediante la correspondiente transferencia, nunca en efectivo.
El hedor de la putrefacción que emana de la Carrera de San Jerónimo ya puede olerse en la plaza de Cibeles. Esto no puede terminar bien. Siempre el PSOE.


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