Ya no es que algo huela mal en España, es que la cloaca está desbordada y la porquería lo inunda todo a su paso. Como si se tratara de un torrente de heces y basura, el criminal gobierno del PSOE y todos los satélites que orbitan a su alrededor al calor de las subvenciones, arrasan cada rincón provocando un hedor que se hace ya insoportable.
La socialista Leire Diez, en colaboración con varios empresarios corruptos y con la connivencia de la podrida Fiscalía, intenta acabar con la carrera de aquellos agentes de la autoridad que investiguen la corrupción del PSOE.
El máximo dirigente de los socialistas en Extremadura, Miguel Ángel Gallardo, se blinda ante la Justicia, asumiendo de forma fraudulenta un escaño en la Junta extremeña para no responder ante los Tribunales ordinarios, sino ante aquellos en los que están controlados por la clase política, dada su nueva condición de aforado.
La mujer del Presidente del Gobierno imputada en diversas causas. Una tipa sin título universitario, impartiendo clases en la Universidad, y haciendo opacos negocios desde el Palacio de la Moncloa.
El hermano del Presidente, también imputado. Cobrando del Estado sin aparecer por un trabajo que le fue creado a su medida, con un sueldo similar al de un Ministro, y al que no ha acudido ni un solo día.
Prostitutas colocadas en empresas públicas por el ex Ministro también socialista José Luis Ábalos, con sueldos estatales, pagados por todos los españoles, pero sin ni siquiera ejercer ni un solo día.
El Secretario de Organización del partido, Santos Cerdán, cercado por innumerables casos de corrupción. Un individuo sin estudios, ni preparación de ningún tipo. Un técnico electricista de tercera, que incluso ha negociado acuerdos con aquellas formaciones que quieren destruir la unidad de España.
La oposición, el Partido Popular, tampoco puede ponerse demasiadas medallas, más de lo mismo. Y el Rey, sin abrir la boca, mirando para otro lado.
En esta situación, la población española está sufriendo un acelerado proceso de radicalización que puede explotar en cualquier momento. España es una olla a presión, la válvula está a punto de reventar, y no son pocos los que ya prevén un conflicto civil inminente.
De momento, en la tarde noche de ayer, varios cientos de ciudadanos han comenzado a concentrarse frente al Palacio de la Moncloa, y parece que se repetirá durante los días sucesivos. Esto va a terminar mal.


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