Quien fuera todopoderoso número tres del PSOE ha ingresado hoy en prisión acusado de graves delitos como pertenencia a organización criminal, cohecho y tráfico de influencias, todo ello por su papel en una trama de reparto de comisiones ilegales en las adjudicaciones irregulares de obras públicas.
Haciendo gala del descaro al que los miembros del Partido Socialista ya nos tienen acostumbrados, Santos Cerdán ha negado todos los hechos ante el juez Leopoldo Puente, que no ha creído ni una sola palabra, y ha decidido acordar su prisión provisional comunicada y sin fianza.
La Fiscalía Anticorrupción, por su parte, ya había solicitado previamente este lunes al Magistrado del Supremo, que decretase el ingreso en prisión provisional sin fianza del ya cesado Secretario de Organización del PSOE, y por el que hasta hace poco tiempo, todos sus compañeros ponían la mano en el fuego. María Chivite, incluso derramó unas lágrimas, de cocodrilo, eso sí.
Según el Fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, se ha solicitado esta medida cautelar al existir grave riesgo de fuga y destrucción de pruebas.
Uno de los individuos más repugnantes de la política española, un tipo sin escrúpulos capaz de vender a su propia Nación a cambio de 30 sucias monedas, recibe por fin su merecido, aunque sea por corrupción en lugar de por traición a su Patria. Recordemos que fue Santos Cerdán quien facilitó aquellos miserables pactos entre el PSOE y los partidos independentistas JUNTS, ERC, PNV y BILDU.
El que hasta hace apenas un mes figuraba como número tres del PSOE ha negado reiteradamente haber intervenido en repartos de mordidas o haber participado en adjudicaciones irregulares de obras públicas, presentándose a sí mismo como la víctima de una persecución política por haber negociado la investidura de Pedro Sánchez con los partidos antes mencionados.
Además, Santos Cerdán aseguró que habrá más víctimas de esta cacería política apuntando que el siguiente será el Ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, que también participó en esas negociaciones.
Cinismo, mentiras, falsedad y corrupción, en definitiva, el PSOE, el epítome del régimen del 78.


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