Después del apagón sufrido la práctica totalidad del territorio español, al menos en la península, todo tipo de teorías y explicaciones comienzan a circular por los medios, pero ninguna resulta convincente, y ni siquiera el Gobierno saca de dudas a una población cada vez más distanciada de su clase política.
Corría el año 2021 cuando la presidenta de Red Eléctrica Española, además exministra de los socialistas, Beatriz Corredor, alardeaba del mejor sistema eléctrico del mundo, todo palabrería. Como de costumbre, algo que ayer quedó palmariamente demostrado.
Pero aún hay más. Según palabras del propio Presidente del Gobierno, en 2022, Pedro Sánchez aseguró que en España nunca se producirían apagones, racionamientos, ni escenas apocalípticas. El primer escenario ya se ha dado, y mucho nos tememos que el segundo ya está en camino.
Red Eléctrica, la empresa que tiene el monopolio de la distribución de la electricidad en España, apuntaba a una avería como causa principal del apagón, descartando cualquier tipo de ciberataque. Pero no se han aportado pruebas fehacientes.
El verdadero apagón fue el que protagonizó el Gobierno, que estuvo más de cuatro horas desaparecido sin dar ningún tipo de explicaciones mientras crecía la preocupación ciudadana. Sólo después de las 18.00 el Presidente del Gobierno se dignó en dirigirse a la Nación, cuando el problema comenzaba a solucionarse.
Mientras tanto, los socios del Gobierno piden, con su habitual demagogia, centrarse en solucionar los problemas de los afectados y no entrar en discusiones partidistas. Pero ¿Qué habría pasado si en vez de en el Gobierno hubieran estado en la oposición? No hace falta ser adivino para suponer que el juego sucio habría sido una constante durante todo el día de ayer, como ya ocurrió en la crisis del petrolero Prestige o del 11M.
La realidad es que España se ha sumido en una espiral de desgracias desde que gobierna Pedro Sánchez: apagones, pandemias, la DANA que destrozó Valencia, la nevada Filomena, y como guinda del pastel, también quiere involucrarnos en una guerra que tendría todos los visos de perder.
Por no mencionar los innumerables casos de corrupción, los pactos con los que quieren destruir la Nación, la condonación de la deuda a Cataluña que pagarán todos los españoles… Sánchez terminará sus días en República Dominicana donde ya muchos socialistas como José Bono poseen mansiones, pero antes cumplirá su misión, destruir España.


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