La opinión pública de Estados Unidos reaccionó, en su mayor parte, de un modo favorable a la desclasificación de los archivos de John Fitzgerald Kennedy.
No obstante ello, las críticas no se ausentaron y se dirigieron, principalmente, a cuestionar si los responsables federales y los archivistas publicaron todos los documentos o dejaron deliberadamente otros en un lugar recóndito.
Em torno al 60% de la población vio respaldada su opinión de que, en el asesinato de JFK, participaron más de dos personas controladas por factores de envergadura.
Vale decir, que fue una elaboración de una conspiración de poder de precisas estructuras.
Mientras escribimos esta nota, todavía siguen decenas de miles de investigadores y curiosos indagando y examinando las páginas de la última desclasificación.
Este hecho relegó del primer puesto de la consideración pública a la llamada telefónica entre Donald Trump y Vladímir Putin. Este fue un diálogo entre pesos pesados del poder internacional que, innegablemente, tendrá grandes implicancias para las dinámicas ulteriores de Ucrania, Estados Unidos y los distintos escenarios complejos del mundo.
Al mismo tiempo, el promedio de los índices de la aprobación general de la gestión Trump se mantiene estable, siendo una retórica propagandística las supuestas encuestas que señalarían una caída en la imagen y en la aprobación del gobierno del 47°.
En cuanto a eso, hay que resaltar que no se produjo ningún empantanamiento político, ningún descalabro económico ni tampoco dijo presente algún terremoto social como para dar credibilidad a quienes pregonan un desplome de Trump.
También merece ser indicado el apoyo significativo que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tiene entre los votantes de los Estados Unidos.
Así lo confirma el informe de Rasmussen Reports, según el cual el 62% de los ciudadanos tiene una opinión favorable de la OTAN contra un 28% que tiene una posición negativa de la organización atlantista.
De acuerdo con el sondeo de Rasmussen Reports, el apoyo a la OTAN disminuyó en tres puntos porcentuales desde febrero de 2022 en la nación cuyos jefes políticos y militares tienen la comandancia suprema de la OTAN.
Por lo que hace pensar que si Trump rivaliza contra las variables más duras del otanismo, podría aumentar consistentemente la desventaja de la OTAN entre el electorado de los EE.UU. y cambiar el pensamiento positivo hacia que subsiste entre los ciudadanos norteamericanos.
Pero eso y otras cuestiones más, lo definirán los propios estadounidenses.


Deja un comentario