Hasta la fecha, ninguno de los dos objetivos principales acordados por Estados Unidos e Israel en su guerra premeditada en Miami, iniciada el 29 de diciembre entre Netanyahu y Trump, se ha logrado (según el analista británico Alastair Crooke). Irán no ha aprovechado la situación ni ha orquestado un cambio de régimen.
¡Todo lo contrario! Irán acaba de elegir a Mojtaba, hijo del mártir Alí Jamenei, como su líder supremo, lo que ha puesto de manifiesto la duplicidad de la guerra de desinformación israelí, que se había alegrado de la aniquilación de los 88 expertos legales de la Asamblea de Expertos durante su cónclave en Qom para elegir al sucesor.
La guerra de desinformación librada con creciente intensidad por Occidente, dominado por los medios de comunicación del cártel de Epstein, es notoria.
El prestigioso consultor ruso Andrei Martyanov, autor del libro La última guerra de Estados Unidos, acaba de declarar que cunde el pánico. Estados Unidos e Israel ya han perdido la guerra y que Lavrov predice que Irán obtendrá su bomba nuclear, mientras que los países del Golfo han descubierto que son los perdedores.
Martyanov basa su argumento en parámetros militares técnicos y tácticos y cita la destrucción de tres cazas estadounidenses F-15 sobre Kuwait, donde no deberían haber estado (según el Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi).
Martyanov afirma que la inesperada respuesta de Irán tuvo consecuencias catastróficas, tanto en Israel (Tel Aviv y Beit Shemesh) como en las bases militares estadounidenses de las petromonarquías del Golfo (en particular en Baréin, donde está estacionada la Quinta Flota estadounidense), que, lamentablemente abandonadas por Trump, recurrieron a la mediación de Vladimir Putin.
Además de la retirada de un portaaviones estadounidense del Golfo Pérsico, Andrei Martyanov afirma que el modelo del Gran Israel ahora se basa únicamente en la disuasión nuclear y afirma que el bombardeo de la refinería de Aramco en Ras Tanura fue en realidad llevado a cabo por el Mossad para provocar a Irán, mientras que Trump sirve a los intereses de Israel.
Martianov refuta el supuesto poderío militar del Gran Israel, que depende de los suministros de la OTAN y, salvo algunos avances científicos, no es una gran potencia, salvo por sus avances en la industria farmacéutica.
Martianov afirma que los planes de Israel han fracasado estrepitosamente y, además, han puesto a Trump en una posición difícil, ya que incluso el sitio web Khazar Bloomberg informa que los países asiáticos están retirando sus fondos de Estados Unidos, que se encuentra en una situación muy precaria.
Andrei Martyanov se burla de Macron (un banquero de Rothschild), quien se jacta de aumentar el número de ojivas nucleares para reforzar su disuasión nuclear y construir un nuevo submarino.
John Mearsheimer, reconocido profesor de la Universidad de Columbia, afirma que Trump fue arrastrado por Israel y su poderoso lobby en Estados Unidos, mientras que Irán solo necesita sobrevivir y no convertirse en un peón en manos de Israel y Estados Unidos.
Debemos ser cautelosos ante la doble narrativa diametralmente opuesta que prevalece actualmente: por un lado, la desinformación tradicional del cártel de Epstein (Israel/Angloesfera) (en un contexto de censura total en Israel y la retórica hiperbólica de Trump), que afirma que Irán está al borde de la extinción.
Por otro lado, dentro de las redes alternativas, destacan las brillantes contribuciones de los estadounidenses Scott Ritter y el excoronel Douglas MacGregor (quien formó parte del primer gabinete de Trump), así como del británico Alastair Crooke, quienes dan por sentada la catastrófica doble derrota de Estados Unidos e Israel.
Entre estas dos narrativas se encuentra el Times of India, que, a pesar de la reciente alianza del primer Ministro Modi con Netanyahu, informa del cierre de tres embajadas estadounidenses en el Golfo y de la solicitud a un millón de estadounidenses (incluidos 200.000 en Israel) de abandonar 14 países de Oriente Medio.
Parece que se está enfatizando la importancia de todas estas retiradas de los supuestos vencedores.


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