Ante la creciente incertidumbre mundial, el banco central sueco (Riksbank) ha emitido una recomendación crucial para reforzar la preparación de los hogares ante posibles interrupciones en los sistemas de pago digitales.
Según un comunicado oficial publicado recientemente, se recomienda a todos los adultos mantener aproximadamente 1000 coronas suecas (unos 100-110 dólares estadounidenses) en efectivo en casa, cantidad suficiente para cubrir una semana de gastos esenciales, como alimentos y medicamentos.
Esta medida marca un punto de inflexión significativo para un país pionero en la transición a una economía sin efectivo y aborda las preocupaciones relacionadas con ciberataques, cortes de electricidad o conflictos internacionales que podrían paralizar las transacciones electrónicas.
Suecia ha sido líder mundial en la adopción de pagos digitales durante años. Gracias a aplicaciones como Swish y al uso generalizado de tarjetas y transferencias móviles, el efectivo ha disminuido rápidamente y ahora representa solo una pequeña fracción de las transacciones diarias. Sin embargo, esta fuerte dependencia de la tecnología ha puesto de manifiesto vulnerabilidades.
El banco central sueco enfatiza que, en caso de crisis, como una guerra o un fallo importante de la infraestructura digital, los ciudadanos podrían verse privados de acceso a bienes esenciales si fallan los sistemas. La recomendación sugiere utilizar 1000 coronas suecas por adulto como cantidad de referencia, ajustable según el tamaño del hogar o las necesidades específicas, y preferiblemente disponible en varias denominaciones para facilitar su uso.
Las razones de esta recomendación son numerosas. El banco central sueco cita explícitamente el deterioro de la situación internacional, aludiendo a las tensiones geopolíticas, en particular las relacionadas con los conflictos en curso que podrían afectar la estabilidad energética o la ciberseguridad.
Además, se anima a los hogares a diversificar sus métodos de pago: tener tarjetas de varios bancos y utilizar servicios digitales locales como Swish, pero también seguir utilizando efectivo regularmente en tiempos normales para mantener la circulación de billetes. Esta última sugerencia busca evitar la obsolescencia del efectivo y fomenta la adopción de legislación que proteja su estatus legal.
Las recomendaciones del Riksbank no son un simple consejo aislado; forman parte de un esfuerzo más amplio para fortalecer la estabilidad nacional. Por ejemplo, el banco ha propuesto que, para julio de 2026, se permitan los pagos con tarjeta fuera de línea para compras esenciales como alimentos y medicamentos en caso de interrupciones. Esta iniciativa surge en un momento en que otros países observan de cerca a Suecia, considerada un laboratorio para la economía sin efectivo.
Para los países en desarrollo o con una infraestructura digital menos robusta, como muchos en América Latina, esta advertencia podría servir de lección: es esencial encontrar un equilibrio entre la innovación tecnológica y las medidas de respaldo tradicionales.


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