Se van despejando viejas incógnitas y se van abriendo nuevos interrogantes en esta relación a tres bandas, en la que EEUU está ejerciendo de intermediario entre Rusia y Ucrania, un nuevo ciclo geopolítico se vislumbra en el horizonte.
En cuanto a los nuevos acuerdos entre Washington y Kiev, vuelven a surgir escollos con respeto a la gestión y control de los recursos ucranianos. Según el Financial Times, el actual documento no es tan distinto del que se negó a firmar Zelensky hace varias semanas; el anterior borrador ya contemplaba ir más allá de los minerales y las tierras raras, abarcando no sólo los hidrocarburos, sino también las infraestructuras, ferrocarriles y puertos.
El nuevo contrato puesto sobre la mesa por la Administración Trump no incluye disposiciones sobre la propiedad estadounidense de las centrales nucleares, pero sí sobre su explotación y aunque sin hacer mención expresamente, se sobreentiende que la central de Zaporiya, la más grande del país, seguirá bajo control ruso.
Fuentes norteamericanas apuntan a que este nuevo contrato puede estar firmado la próxima semana, un contrato que en la práctica implica ceder todos los recursos ucranianos a EEUU de por vida, algo con lo que el cómico Zelensky no está del todo de acuerdo, por lo que ha requerido a un despacho de abogados para su revisión.
Por su parte, Vladimir Putin, ha puesto en duda la legitimidad de Zelensky, algo totalmente prioritario para los rusos, ya que Moscú no lo reconoce, por lo que el mandatario ruso ha dejado meridianamente claro que cualquier acuerdo definitivo tiene que llevar la rúbrica del Presidente ucraniano elegido en las próximas elecciones.
El Kremlin ha abierto la puerta a que pueda haber un Gobierno provisional bajo el auspicio de la ONU, de EEUU, de los países europeos y de los socios de Rusia, en clara alusión a China, que cada vez cobra más peso en el tablero geopolítico.
En consecuencia, Ucrania es un país que ya no cuenta en absoluto. Su economía ha quedado destrozada y con una deuda in aeternum, sus recursos en manos de otros países.
Su empobrecida población tendrá que repensar muy seriamente si elevar al pináculo a un comediante de tercera con delirios de grandeza les mereció la pena. Los ucranianos ligaron su futuro al del cómico, y han pagado muy cara esta decisión.


Deja un comentario