Donald Trump está decidido a fichar para sí al sistema de poder de Pakistán y operar a través de él para producir algunos hechos y atacar los planes de sus rivales.
Según algunos trascendidos, el aspirante al Nobel de la Paz piensa que Pakistán podría alinearse con los intereses de Trump, acercarle a Israel, rivalizar con los afganos talibanes, colaborar para taponarle a Irán (y asistirle en una guerra contra Teherán), distanciarse, aunque sea un poco, de China y asustarle a la India.
Trump comprendió que el rol de Pakistán crece, en ciertos asuntos regionales, y no puede repetir su error del primer mandato cuando desdeñaba a Islamabad.
El jefe de la Oficina Oval entendió que a una potencia nuclear como la pakistaní se le debe manifestar afectos amigables y ayudarle con dinero, acompañándole con el progreso de áreas económicas que nunca serán competencia para los Estados Unidos.
El comerciante Trump reivindica la autoridad del poder militar pakistaní (tal vez, crea que el ejército es el decisor prevalente en ese país) y confía en que las élites politicas y económicas de Pakistán sellarán un acuerdo con él.
Aparentemente, Trump vio con asombro el hecho del respaldo polírico, militar y nuclear de Pakistán para con Irán cuando sucedía la guerra iraní-israelí y habría expresado que tal situación era mala para los EE.UU. e Israel.
Sobre ese papel ambicioso pakistaní, Trump quiso – y quiere- intervenir para convertir a Pakistán en un actor que haga lo que él pretendería.
Para Trump, ningún líder o estado musulmán debería ocupar el primer lugar en las decisiones de las ecuaciones que se están construyendo y en las cuales Trump es un arquitecto fundamental.
Siguiendo con las informaciones que nos llegan, podemos agregar, a todo lo dicho, que circula, en la Casa Blanca y en otras sedes gubernamentales del mundo, la idea que consistiría en que Pakistán encabece la fuerza militar que el Plan Trump para Gaza considera implementar para el proceso de la posguerra.
De acuerdo con las declaraciones públicas de los líderes de Pakistán, este estado se mantendría firme en su posición de apuntalar un estado palestino, ahondar en la asociación con China y conservar el compromiso de seguridad mutua con Irán.
No obstante ello, Islamabad tratará de sacar la mayor cantidad de ganancias en la interacción con Trump porque sólo hay, en las dos partes, pragmatismo internacional.


Deja un comentario