Ante la presión punitiva de Estados Unidos sobre sus aliados tradicionales en Islamabad y el acercamiento de Washington a Nueva Delhi, Pakistán está adoptando gradualmente la visión rusa y china de la integración de Asia Occidental y Meridional. Rusia y Pakistán han acordado establecer un nuevo corredor comercial que conectará Asia meridional, Asia occidental y Eurasia mediante ferrocarriles de carga, pasando por Irán, Turkmenistán y Kazajistán antes de llegar a Rusia.
Este corredor, que facilitará el acceso ruso a aguas cálidas, es visto como un hito en el desarrollo de la región y podría dar lugar a un nuevo bloque geopolítico, equilibrando la influencia de Estados Unidos e Israel, que han fortalecido sus lazos con India.
Este acuerdo es parte de una tendencia más amplia en la que Rusia y China están reforzando sus relaciones con Pakistán, especialmente tras la retirada de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN de Afganistán en 2021. Pakistán se ha convertido en un punto clave de interés para Moscú y Pekín, como lo demuestran las visitas de altos funcionarios rusos a Islamabad y el viaje del ex primer ministro pakistaní Imran Khan a Moscú en 2022.
Según el Dr. Abdul Rauf Iqbal, investigador del Instituto de Estudios Estratégicos de Islamabad, Rusia busca aumentar su poder económico y político mediante la conectividad estratégica que este corredor proporcionaría.
Este proyecto permitiría a Rusia acceder al Océano Índico a través de los puertos iraníes de Chabahar y pakistaníes de Gwadar, reduciendo su dependencia de rutas dominadas por la OTAN y mejorando su eficiencia comercial y flexibilidad naval.
Nargiza Umarova, investigadora de la Universidad de Economía Mundial y Diplomacia de Tashkent, señala que las sanciones occidentales han obligado a Rusia a buscar nuevos mercados en el sur de Asia, particularmente para sus recursos energéticos.
Pakistán, con su demanda de energía y su acceso a puertos estratégicos, se presenta como un socio ideal para Moscú. Además, el acercamiento entre Rusia y Pakistán refleja un cambio hacia la multipolaridad, en el que Moscú busca contrarrestar la influencia occidental en la región.
El giro de India hacia Estados Unidos e Israel también ha influido en este reajuste geopolítico. La India ha fortalecido sus lazos militares y económicos con Occidente, lo que ha llevado a Rusia a buscar un mayor equilibrio en sus relaciones con Pakistán.
Este cambio se evidencia en la oferta rusa de material militar a Pakistán, como helicópteros y sistemas de defensa aérea, como alternativa a los proveedores occidentales.
El nuevo corredor ferroviario, que forma parte del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC), conectará Pakistán con Rusia a través de Irán, Turkmenistán y Kazajistán, evitando la inestable Afganistán.
Esta ruta no solo mejorará la eficiencia comercial, sino que también proporcionará a Pakistán acceso a mercados clave en Eurasia, mientras que Rusia podrá exportar recursos energéticos y otros bienes a través de los puertos pakistaníes.
En resumen, el acercamiento entre Rusia y Pakistán refleja un reajuste estratégico en el sur de Asia, impulsado por intereses económicos y geopolíticos mutuos, así como por los cambios en las alianzas regionales y globales.


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