Las fuerzas de seguridad francesas no consiguen contener la ola de violencia que se ha desatado en varias ciudades francesas. En el último mes se han producido numerosos tiroteos con la participación de varios cientos de implicados, motines en distintas cárceles e incluso homicidios durante la celebración de fiestas nupciales.
En Nimes, al sur de Francia, este lunes se impondrá por parte de las autoridades un toque de queda para los menores de 16 años, que comenzará desde las 21.00 hasta las 6.00 de la mañana, y tendrá una duración de 14 días prorrogables.
La localidad francesa entra de esta forma a la lista de diez ciudades en las que se aplica esta medida durante el último mes. Ya figuran las poblaciones de Triel-sur-Seine, Béziers o Saint-Ouen, aunque también determinados barrios de la llamada banlieu de París.
Los numerosos tiroteos acaecidos en el último mes ha sido la causa para que las autoridades francesas se decidieran a tomar esta medida. En una confrontación a tiros entre jóvenes hubo seis heridos de bala, y lo más grave era la edad de los mismos, todos ellos entre 14 y 21 años, los agresores escaparon, y ahora la policía se afana para encontrarles, pero de momento, ni rastro.
Durante la última semana de junio se produjo otro tiroteo en la misma localidad. Por este motivo, numerosas tiendas decidieron permanecer cerradas durante los últimos días.
Paralelamente, en las mismas fechas, ha aparecido en la localidad de Seine-Saint-Denis, el cuerpo asesinado y carbonizado de un joven de 19 años, y la investigación de la Fiscalía lo ha relacionado con los sucesos de Nimes. En Goult, durante una boda, la novia fue asesinada en otro intercambio de disparos motivado por otra guerra entre bandas rivales.
La larga lista de homicidios crece de manera exponencial, ya la situación está ya fuera de control. Lo más alarmante es la edad de las víctimas, que apena supera la veintena en todos los casos, incluso un niño de 10 años fue asesinado al confundirle con otro.
Los barrios de inmigrantes son una olla a presión, las bandas relacionadas con el tráfico de drogas campan a sus anchas, y los ajustes de cuentas relacionados con las mismas, la tónica dominante.
En la capital, París, los tiroteos ya se asemejan a escenarios de guerra, llegando a participar hasta a 500 personas. Las autoridades no lo quieren reconocer, pero han perdido el control.


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