La mafia marroquí denominada Mocro Mafia ha dado un salto cualitativo en los últimos años con el control de diversos puertos en Holanda y el sur de España, además ya es considerado el primer grupo importador de drogas en Europa.
Pero no son sólo los puertos de entrada de droga, la Mocro Mafia se ha adueñado también de la distribución de drogas en la mayoría de los países europeos, como es el caso de Holanda, Bélgica, Francia, Alemania, Suecia, Dinamarca… y su crecimiento es exponencial día tras día.
La heredera al trono de Holanda, la Princesa Amalia, tuvo que refugiarse de forma secreta en la capital de España hace dos años después de sufrir amenazas por parte de esta organización delictiva, sus padres, los Reyes, la enviaron a Madrid donde fue protegida por el Servicio Secreto Español.
La Ministra del Interior de Alemania ha denunciado recientemente una auténtica avalancha de cocaína que está inundando el país, todo ello controlado por la Mocro Mafia que tiene gran poder en el país teutón, habiendo expulsado de allí a las mafias turcas que antes se dedicaban al tráfico de heroína, el auge del consumo de la cocaína ha traído este cambio de tercio.
En Bélgica, esta poderosa mafia marroquí ha echado raíces y todos los barrios de la capital ya son suyos, no hay ni un solo gramo de estupefacientes que no pase por sus manos; análoga situación está desarrollándose en Francia donde hay zonas en las que la policía es expulsada con extrema violencia, ya que las armas es otra de las especialidades de este grupo criminal, armas con las cuales ya están amenazando a los agentes de la autoridad.
La forma de operar de esta organización se inicia en Marruecos, donde las mafias colombianas han comenzado recientemente a desembarcar cargamentos de cocaína procedentes del cono sur americano, ante la presión que sufrían en Europa; una vez la droga está almacenada en Marruecos, es la Mocro Mafia la encargada de su introducción y distribución en Europa, utilizando para ello las antiguas rutas del hachís.
Pero hay un detalle en el que poca gente ha reparado, y es que en Marruecos nada se mueve sin la autorización del Rey Mohamed VI. Como ya ocurrió en Panamá, el General Noriega colaboró con los narcos colombianos y terminó en una prisión norteamericana. ¿Pasará lo mismo con el monarca alauí?


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