El actual inquilino de la Casa Blanca, afirmó de forma contundente que EEUU nunca será comunista, añadiendo que «como Presidente, proclamo aquí y ahora que nuestro país jamás será comunista de ninguna manera, forma ni modo, y eso incluye a la ciudad de Nueva York».
Zohran Mamdani, del que ya hemos hablado en nuestro medio en días anteriores, está etiquetado por los Republicanos como un comunista demagogo, el cual, ha vencido en las primarias del Partido Demócrata para postularse como próximo Alcalde de la ciudad que nunca duerme.
Además, sería el primer musulmán en ejercer este cargo, lo cual ha provocado las iras de los Republicanos con Donald Trump a la cabeza.
Siendo Nueva York un feudo absolutamente demócrata e inclinado a la izquierda, es más que probable que Mamdani se haga con la Alcaldía.
Para lograrlo, el candidato ha hecho las promesas electorales más demagógicas como congelar el precio de los alquileres, o la gratuidad de los autobuses, aunque también ha prometido la creación de tiendas de comestibles de administración pública, y que serían financiadas con 10.000 millones de dólares en nuevos impuestos que irían dirigidos contra las grandes empresas y los más ricos.
Donald Trump ha calificado a Zohran Mamdani como un comunista al más alto nivel, a quien ha acusado de pretender quitar la máxima financiación posible a la Policía, lo que, según Trump, traería el caos y la anarquía a las calles neoyorkinas.
Por último, el Presidente norteamericano, enfatizó que los estadounidenses «no derramaron su sangre para que ahora entreguemos el país a lunáticos marxistas justo cuando nos acercamos al 250 aniversario de la Nación», fueron sus duras palabras.
Los neoyorkinos, muy dados al esnobismo, no son realmente conscientes de lo que este farsante puede traer a sus calles, y parece que la ciudad entera se halla sumida en una espiral orgiástica de interminable borrachera que se niega a ver la realidad.
Casi con total seguridad Mamdani se impondrá en los comicios, pero como ya advirtió el gran filósofo Sócrates hace 2.500 años, después de la demagogia siempre llega la anarquía.


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