En el gran artículo de hoy, haremos un repaso triple por tres diferentes perspectivas sobre las consecuencias y resultados de la pasada cumbre BRICS en Brasil. Empezamos por un artículo de Yaroslav Lissovolik titulado, «Brasil lleva al BRICS+ a otro nivel». De ahí, podemos sacar los siguientes puntos fuertes:
La cumbre del BRICS celebrada en Río de Janeiro, Brasil, el 7 de julio de 2025, reunió a los representantes del núcleo ampliado de miembros del BRICS y marcó un hito en la evolución del formato BRICS+. Durante la segunda jornada, se amplió el círculo de debates para incluir a los países del cinturón de asociación del BRICS, como Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda, Uzbekistán y Vietnam, además de economías invitadas bajo la iniciativa de acercamiento BRICS+. La cumbre superó el alcance de iniciativas previas al incluir por primera vez instituciones regionales de desarrollo y organizaciones mundiales.
El formato BRICS+ se consolidó con cuatro años consecutivos de reuniones, tras su relanzamiento por China en 2022, seguido por Sudáfrica en 2023 y Rusia en 2024. Entre las economías invitadas, destacaron Chile, Colombia, Uruguay y México, este último con experiencia previa en la cumbre BRICS+ de 2017.
Estas cuatro economías, relevantes en América Latina, fortalecieron la participación regional. También participaron Kenia, Palestina y Turquía, esta última como país invitado aún no miembro del cinturón de asociación.
La cumbre incluyó instituciones multilaterales como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, y el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), que celebró su décimo aniversario desde su fundación en 2015.
La participación de estos bancos regionales junto al NDB marcó una novedad, haciendo el formato BRICS+ más pragmático y centrado en la cooperación económica. También se invitó a la Unión Africana, alineándose con propuestas para usar el BRICS+ como plataforma para acuerdos de integración regional y instituciones del Sur Global.
Una innovación destacada fue la participación de la directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, la primera vez que un líder de una organización mundial de esta magnitud asistió a una cumbre BRICS+. También participaron la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas, representadas por Antonio Guterres.
La Declaración de la cumbre reflejó el apoyo a la OMC como pilar del sistema comercial mundial, la reforma de su Órgano de Solución de Diferencias y el respaldo a la adhesión de nuevos miembros del BRICS, como Irán y Etiopía, a la OMC.

En segundo lugar vamos con la visión de Chloe Maluleke y el Dr. Iqbal Survé en un artículo titulado: «El capital del Golfo impulsa el futuro del BRICS». Se trata de un tema fundamental pues dichos países en el Golfo pérsico resultan fundamentales para los asuntos energéticos mundiales. Sin olvidar tampoco su importancia en el comercio y finanzas globales.
El capital del Golfo Arábigo ha emergido como una fuerza clave en la configuración de las infraestructuras y el panorama digital de los mercados emergentes, especialmente en los países BRICS+. Los Estados del Golfo, tradicionalmente conocidos por su riqueza petrolera, se reposicionan como centros de inversión en tecnología, infraestructuras y desarrollo sostenible.
Un ejemplo es la asociación entre la plataforma turca de comercio electrónico Trendyol y Castle Investments, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, para construir un centro de datos en Ankara por 500 millones de dólares, con 48 megavatios de capacidad, de los cuales el 60 % se destinará a Trendyol y el resto a clientes externos.
Instituciones financieras del Golfo, como el Dubai Islamic Bank y Emirates NBD, han otorgado líneas de crédito por más de 263 millones de dólares a Turkcell, un importante proveedor de telecomunicaciones en Turquía, para expandir su infraestructura y centros de datos. Además, Khazna Data Centres, con sede en Dubái, invertirá en el centro de Ankara y planea construir una instalación de inteligencia artificial con capacidad de hasta 100 megavatios.
Estas inversiones reducen la brecha de infraestructura en los países BRICS+, donde la infraestructura obsoleta limita el crecimiento. El capital del Golfo, acompañado de conocimientos operativos y transferencias tecnológicas, acelera la modernización en sectores como telecomunicaciones, logística y energía limpia.
En Turquía, los centros de datos respaldados por el Golfo fomentan la transformación digital, impulsando el emprendimiento y la integración regional. Estas iniciativas crean ecosistemas digitales que apoyan a empresas emergentes, pymes e instituciones de investigación, facilitando su expansión global.
A nivel geopolítico, las inversiones del Golfo en los BRICS+ promueven la colaboración Sur-Sur, ofreciendo autonomía financiera y fortaleciendo lazos estratégicos.
Al centrarse en sectores como infraestructuras digitales, inteligencia artificial y energías limpias, los inversores del Golfo contribuyen a las aspiraciones de desarrollo del BRICS+.

En tercer lugar, cerramos este largo análisis con un artículo de Maria Siow titulado «La paradoja del BRICS: expansión de la influencia y avances dispares». Pues efectivamente, la influencia de los BRICS se ha disparado en los últimos años pero los avances han sido peculiares. Vamos con los puntos fuertes en su análisis.
La cumbre del BRICS en Brasil, celebrada el 7 de julio de 2025, destacó la determinación de las economías emergentes para forjar su propio destino. La declaración conjunta condenó el uso indiscriminado de aranceles y medidas restrictivas del comercio, en referencia a las políticas comerciales de Estados Unidos, y los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El bloque, compuesto por diez miembros (China, Rusia, India, Brasil, Sudáfrica, Irán, Egipto, Indonesia, entre otros), representa casi la mitad de la población mundial y el 40 % de la producción económica global.
El BRICS, creado hace dos décadas como un foro para economías en rápido crecimiento, se percibe como un contrapeso al orden occidental liderado por Estados Unidos. La declaración conjunta refleja un consenso en temas como la condena de los ataques a Irán y una solución pacífica de dos Estados para el conflicto entre Israel y Palestina, pese a las reservas de Irán.
Sin embargo, las ausencias de líderes como Xi Jinping, representado por Li Qiang, y Vladimir Putin, debido a una orden de detención de la Corte Penal Internacional, evidenciaron divisiones internas.
El BRICS busca reforzar su cohesión y lograr un impacto tangible. Ha alcanzado consensos en financiación del desarrollo, salud global, clima e inteligencia artificial. El Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) financia proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible en el Sur Global.
Se está trabajando en un fondo de garantía del BRICS para reducir costos de financiación y atraer capital privado. Brasil propuso ampliar la presidencia rotatoria del NDB más allá de los cinco miembros fundadores para incluir a nuevos socios.
Estados Unidos ha incrementado la presión, con amenazas de Donald Trump de imponer un arancel del 10 % a los países BRICS que adopten políticas antiamericanas. Esto podría llevar a los nuevos miembros, como Indonesia y Egipto, a evaluar los riesgos frente a los beneficios de la diversificación económica.
Se prevé la formación de subgrupos dentro del BRICS que avancen a diferentes ritmos en temas como aduanas electrónicas, liquidaciones en moneda local y normas de inteligencia artificial.



Deja un comentario