Hoy día 7 de julio se está celebrando el último día de la 17ª Cumbre de los BRICS celebrada en la gran ciudad de Río de Janeiro (Brasil), pues este año la presidencia rotatoria ha recaído en el gigante suramericano. Por su trascendencia para el Sur Global, dedicaremos una serie de artículos durante esta semana, donde abordaremos y analizaremos las principales declaraciones y resultados de esta cumbre. En el día de hoy, veremos dos declaraciones oficiales provenientes de la misma página de la presidencia brasileña de los BRICS.
En primer lugar, cabe destacar y analizar un artículo titulado: «La Cumbre del BRICS firma en Río un compromiso histórico para una gobernanza más inclusiva y sostenible». Veamos en qué consistieron todos esos compromisos del grupo BRICS.
El 6 de julio de 2025, los líderes de las 11 economías emergentes más grandes del BRICS firmaron la Declaración Conjunta de la 17.ª Cumbre del BRICS en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.
El documento, titulado «Fortalecimiento de la cooperación del Sur Global para una gobernanza más inclusiva y sostenible», establece 126 compromisos en áreas como gobernanza mundial, finanzas, salud, inteligencia artificial y cambio climático.
Este acuerdo es el resultado de más de 200 reuniones y la creación o fortalecimiento de 200 mecanismos de cooperación en temas como la erradicación del hambre, la lucha contra el cambio climático y el desarrollo de tecnologías emergentes.
Los líderes reafirmaron su compromiso con el multilateralismo, la defensa del derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas, promoviendo un orden mundial más equitativo.
El documento destaca el espíritu BRICS de respeto mutuo, igualdad soberana, solidaridad, democracia, apertura, inclusión, colaboración y consenso.
Se basa en tres pilares de cooperación: política y seguridad, economía y finanzas, y cooperación cultural y entre pueblos. Además, busca promover la paz, un sistema multilateral reformado, el desarrollo sostenible y el crecimiento inclusivo, fortaleciendo la cooperación dentro del BRICS ampliado.
En el contexto de un mundo multipolar, los países del BRICS subrayaron la importancia de que los países en desarrollo, especialmente de África, América Latina y el Caribe, tengan mayor participación en los procesos de toma de decisiones globales.
Reconocieron que la multipolaridad ofrece oportunidades para que los países en desarrollo y los mercados emergentes (DCEM, en inglés) aprovechen su potencial y se beneficien de una globalización económica inclusiva.
El Sur Global fue destacado como un motor clave para el cambio positivo frente a desafíos como tensiones geopolíticas, desaceleración económica, transformación tecnológica, medidas proteccionistas y problemas migratorios.
En el ámbito financiero, los países enfatizaron la necesidad de aumentar las cuotas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la participación de los países emergentes y en desarrollo en el Banco Mundial, asegurando que los reajustes de cuotas del FMI reflejen la posición relativa de los países en la economía mundial sin perjudicar a los países en desarrollo.
En materia de salud, los líderes reconocieron los retos sanitarios globales y sus implicaciones transfronterizas, comprometiéndose a fortalecer la gobernanza mundial de la salud mediante la cooperación y la solidaridad internacionales.
Se propusieron apoyar la arquitectura sanitaria mundial con un enfoque en igualdad, inclusión, transparencia y capacidad de respuesta, asegurando que ningún país quede rezagado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud.
También se lanzó la Alianza para la Eliminación de las Enfermedades Determinadas Socialmente, enfocada en combatir las causas de las disparidades en salud, como la pobreza y la exclusión social.
Por primera vez, la gobernanza de la inteligencia artificial (IA) fue un tema central en la agenda del BRICS. Los países reconocieron el potencial de la IA para impulsar el progreso, pero destacaron la necesidad de una gobernanza mundial que mitigue riesgos, fomente la confianza y garantice un acceso inclusivo, especialmente para el Sur Global. Se abogó por un esfuerzo colectivo para establecer una gobernanza de la IA que refleje valores compartidos.

En preparación para la COP30, que se celebrará en Brasil en noviembre de 2025, los países reconocieron el Fondo para la Conservación de los Bosques Tropicales (TFFF, en inglés) como un mecanismo para financiar la conservación de bosques tropicales, incentivando donaciones de socios potenciales.
La Declaración Marco sobre el Clima establece una hoja de ruta para los próximos cinco años, con el objetivo de combatir la crisis climática mientras se fortalecen las economías de manera más justa.
En términos de paz y seguridad, los líderes expresaron preocupación por el aumento del gasto militar mundial a expensas de la financiación para el desarrollo de países emergentes. Abogaron por un enfoque multilateral que respete diversas perspectivas nacionales en temas como el desarrollo sostenible, la erradicación del hambre y la acción climática, y manifestaron su inquietud por los intentos de vincular la seguridad con la agenda climática.
Además de la Declaración Conjunta, se aprobaron tres documentos adicionales: la Declaración Marco de los Líderes del BRICS sobre Financiación Climática, la Declaración de los Líderes del BRICS sobre la Gobernanza Global de la Inteligencia Artificial y la Asociación del BRICS para la Eliminación de las Enfermedades Determinadas Socialmente.
Estos documentos reflejan las prioridades de la presidencia brasileña y el compromiso del grupo con soluciones inclusivas y sostenibles para los desafíos globales.
En segundo lugar, debemos destacar los puntos fuertes del discurso del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ya que es el mandatario del país anfitrión de la Cumbre. Su discurso fue pronunciado en la sesión plenaria del día 6 de julio tutulada, «Paz, seguridad y reforma de la gobernanza mundial».
Al inicio de su ponencia, Lula abogó por reducir los gastos militares y priorizar la inversión en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Señaló que es más fácil destinar el 5% del PIB a gastos militares que el 0,7 % comprometido para la Ayuda Oficial al Desarrollo, lo que refleja una falta de voluntad política para financiar el desarrollo en lugar de la guerra.
Lula destacó el papel de los países fundadores del BRICS en la construcción de un orden multipolar para el siglo XXI, subrayando la capacidad del bloque para promover la paz, prevenir conflictos y mediar en ellos gracias a su diversidad. Propuso una reforma profunda del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para hacerlo más legítimo, representativo, eficaz y democrático, incluyendo nuevos miembros permanentes de Asia, África, América Latina y el Caribe.
El presidente señaló que las Naciones Unidas, que celebraron su 80.º aniversario el 26 de junio de 2025, enfrentan un colapso sin precedentes del multilateralismo.
Recordó que la ONU nació tras la derrota del nazifascismo, generando esperanza colectiva, y que muchos países del BRICS fueron fundadores. Mencionó la Conferencia de Bandung de 1955, que promovió un orden multipolar, y afirmó que el BRICS es heredero del Movimiento de Países No Alineados.
Sin embargo, destacó que el multilateralismo está bajo ataque, amenazando la autonomía de los países, los regímenes climático y comercial, y el sistema sanitario mundial, especialmente en el contexto de la peor crisis sanitaria en décadas.
Lula expresó preocupación por el acceso restringido a medicamentos debido a exigencias de propiedad intelectual y la falta de resolución pacífica de controversias, con un número de conflictos sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial.
Criticó la reciente decisión de la OTAN, que alimenta la carrera armamentística, y la instrumentalización de organizaciones como el Organismo Internacional de Energía Atómica, que pone en riesgo su reputación. Advirtió sobre el temor a una catástrofe nuclear y las violaciones recurrentes de la integridad territorial, que socavan los esfuerzos contra la proliferación nuclear.
Citó los fracasos en Afganistán, Irak, Libia y Siria, con graves consecuencias para la estabilidad en Oriente Medio y el Sahel, donde el terrorismo ha prosperado.

El presidente condenó los atentados en Cachemira y los actos terroristas de Hamás, pero también criticó las prácticas genocidas de Israel en Gaza, incluyendo la matanza de civiles y el uso del hambre como arma.
Abogó por el fin de la ocupación israelí y la creación de un Estado palestino soberano dentro de las fronteras de 1967. Denunció las violaciones de la integridad territorial de Irán y Ucrania, instando a un diálogo directo en Ucrania para lograr un alto el fuego y una paz duradera.
Mencionó el grupo «Amigos por la Paz», liderado por China y Brasil, como una iniciativa del Sur Global para buscar soluciones. También señaló la crisis ignorada en Haití, apoyando una ampliación urgente de la Misión de las Naciones Unidas en ese país, combinando seguridad y desarrollo.
Lula reconoció logros del multilateralismo, como el papel de la ONU en la descolonización, la prohibición de armas biológicas y químicas, y el éxito de misiones en Timor Oriental. Destacó que América Latina es una zona libre de armas nucleares desde 1968 y que la Unión Africana lidera la prevención de conflictos en su continente. Subrayó que el BRICS, por su representatividad y diversidad, puede contribuir a un modelo de gobernanza revitalizado.
Insistió en que reformar el Consejo de Seguridad es crucial para garantizar la supervivencia del sistema de las Naciones Unidas y que postergar este proceso aumenta la inestabilidad global. Finalmente, mencionó el «Llamamiento a la acción sobre la reforma de la gobernanza mundial» de la presidencia brasileña del G-20, advirtiendo que una estructura internacional arcaica y excluyente obstaculiza la resolución de las crisis globales.





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