Mediante el proyecto llamado El Corán Europeo, la Comisión Europea ha dotado con casi 10 millones de euros al grupo de investigadores cuya misión será llevarlo a cabo.
Este proyecto tendrá como finalidad el estudio y el analisis del impacto del islam en la historia religiosa y cultural del continente entre los siglos XII y XIX.
Los fondos, 9.842.534 euros, se canalizarán a través del Consejo Europeo de Investigación (ERC), y, aunque suene a risa, se circunscribe en el programa comunitario de Excelencia Científica, diseñado para fortalecer la competitividad de la Unión Europea frente a superpotencias del rango de EEUU en la obtención de conocimiento avanzado.
El estudio contará con especialistas de unos 30 países provenientes de diversas universidades de Francia, Italia, Dinamarca, Países Bajos, Hungría y España entre otros; y cuya meta es reconsiderar la influencia del Corán en la formación de identidades religiosas europeas desde la Edad Media hasta los inicios del periodo moderno.
La perplejidad ha sido la reacción predominante a la lectura del boletín de la Comisión Europea anunciando esta nueva ocurrencia; según diversos expertos, la óptica del proyecto conllevaría claras intenciones de revisión de las versiones tradicionales del texto coránico y pondría en duda las raíces cristianas del viejo continente.
Desde los partidos identitarios europeos, se ha señalado que este proyecto tiene únicamente como objeto surtir de contenido ideológico alejado totalmente del supuesto interés científico que debería caracterizar un estudio de este tipo.
Varios europdiputados han alzado la voz, se entre ellos destacar a Nicolás Bay, que representa al grupo Identidad y Democracia, quien ha cargado duramente contra la Comisión que, según sus palabras, ataca los fundamentos culturales del continente.
Fabrice Leggeri, de Reagrupamiento Nacional, ha advertido que estas propuestas facilitan futuras reivindicaciones islamistas en un continente que ya de por sí es un polvorín.
Europa está bajo los síntomas de un irreversible proceso de suicidio colectivo. La necedad y la idiotez son la tónica dominante, y unos kamikazes conducen la nave hacia un abismo mientras todos bailan al son de la orquesta del Titanic.


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