El Tribunal Constitucional ha dado validez ayer jueves a la ley del PSOE que amnistiaba el golpe separatista, esta traición se ha llevado a cabo en una sentencia como respuesta al recurso presentado contra la totalidad del texto.
Los magistrados del Tribunal Constitucional (de mayoría progresista) se han reunido en una última sesión del Pleno que dio comienzo el lunes. Durante la semana, y en una deliberación dividida por temas, el bloque izquierdista dictaminó que la Constitución no prohíbe las leyes de amnistía y, por tanto, la amnistía al golpe de Estado separatista reviste de absoluta legalidad.
Este nefasto resultado para España ha salido adelante por obra y gracia de los seis magistrados progresistas, con su presidente a la cabeza, el nada parcial Cándido Conde-Pumpido. Un individuo que pasará a la Historia no por su brillante calidad como jurista, sino como uno de los grandes traidores a la Nación y a la Justicia.
Los cuatro magistrados conservadores se han opuesto a tal resolución plasmando sus argumentos contra la constitucionalidad de dicha norma emitiendo votos particulares.
Uno de esos magistrados, Enrique Arnaldo, ha emitido en su voto particular lo que la mayoría de españoles piensan: No comparto ninguno de los argumentos ni, por supuesto, el fallo, de la sentencia recaída en el presente recurso de inconstitucionalidad.
Este magistrado de amplia experiencia, considera que el nuevo dictamen es inconstitucional en su conjunto, y lo es con toda evidencia para cualquier juez de la constitucionalidad. Añadiendo además que la ley de amnistía va frontalmente contra principios esenciales de nuestro ordenamiento constitucional.
La Justicia española queda una vez más en evidencia. La separación de poderes es simple y llanamente, papel mojado. Desde que la clase política empezó a meter las manos en el Poder Judicial, el deterioro ha ido en aumento.
La Justicia no es igual para todos, así, si hubieran sido unos militares quienes hubieran dado un golpe de mano para enderezar el rumbo de la Nación, las penas hubieran sido mucho más severas, y la amnistía inexistente.


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