Queremos encontrar una solución para el presupuesto de 2026 antes de que finalice enero, había prometido no hace mucho la Ministra francesa de Presupuesto, Amélie de Montchalin.
Esta promesa parece más bien una ilusión, dadas las considerables dificultades que enfrenta el Primer Ministro Sébastien Lecornu para redactar un proyecto de ley de finanzas que permita a París mantener su déficit público por debajo del 5 % este año.
Este es un objetivo que debe alcanzarse a toda costa, sobre todo porque, como bien lo expresó el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, Francia no corre el riesgo de quiebra, sino de asfixiarse a varios niveles.
Lo cierto es que cualquier esperanza de reducir el déficit presupuestario (que permitiría a París escapar de la zona de peligro) se desvanece con el tiempo, lo que agrava aún más lo que, a ojos de los mercados, es sin duda una mala cifra: no aprobar el presupuesto en un año no es un buen argumento, y menos aún si el presupuesto provisional se prolonga durante meses.
Sin embargo, hace pocas semanas la Comisión de Finanzas rechazó el proyecto de ley de presupuestos francés, lo que repercute ostensiblemente en el devenir de todo. Los eurodiputados rechazaron la sección de gastos en segunda lectura, al igual que el día anterior con la sección de ingresos.
Entre los grupos políticos, la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, Los Verdes y Los Republicanos votaron en contra, mientras que los Socialistas, el Movimiento Democrático y el EPR (Renacimiento) se abstuvieron. Las consecuencias comienzan a ser visibles.
Por si fuera poco, Jean-Paul Lecornu, sucesor de François Bayrou y Michel Barnier (ambos destituidos), ha estado en el punto de mira desde que la Unión Europea aprobó el acuerdo comercial con Mercosur, un acuerdo profundamente impopular entre los agricultores franceses.
Esta semana, la Asamblea Nacional votará dos mociones de censura presentadas por la Agrupación Nacional y La Francia Insumisa, lo que ha indignado a Lecornu, quien amenaza con convocar elecciones anticipadas. Esto sería una pesadilla para Emmanuel Macron, quien tendría que enfrentarse a una ofensiva especulativa contra los mercados y a un nuevo parlamento donde la oposición podría verse fortalecida. Según informes, Lecornu está negociando un pacto de no censura con los socialistas para aprobar el presupuesto mediante el Artículo 49.
Actualmente, Francia es el verdadero enfermo de Europa después de Italia, habiendo superado con creces a París en términos de diferencial de rendimiento en comparación con la deuda pública alemana. Cada euro de deuda ahora cuesta a los ciudadanos franceses más intereses que a cualquier otro ciudadano europeo. Esto significa que el país liderado por el presidente Emmanuel Macron es considerado el menos fiable en los mercados internacionales entre los Estados miembros de la UE.
Apenas un mes después de estas votaciones, y el terremoto con epicentro en París, empieza a notarse en toda Francia donde comienza ya cuestionarse si este sistema de subvenciones terminará en una revolución cuando todas las prestaciones sociales se vean mermadas o directamente suprimidas.


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