Netanyahu sostiene que la única forma aceptable de negociar un acuerdo nuclear con Irán es mediante la explosión total de su programa nuclear, supervisada exclusivamente por EE. UU. Las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, previstas para iniciar en Omán tras un reciente avance diplomático, buscan abordar este tema.
En un video emitido antes de dejar Washington el martes, el primer ministro israelí insistió en que un acuerdo debe implicar la destrucción completa de las instalaciones nucleares iraníes.
Advirtió que, de no cumplirse estas condiciones o si Irán dilata las negociaciones, un ataque militar debería ser una opción. «Lo hablé a fondo con el presidente Trump», afirmó.
Las negociaciones en Mascate, que arrancan el sábado, siguen a un intercambio discreto mediado por Omán. Según Al-Araby Al-Jadeed, el deshielo diplomático se logró tras la respuesta de Teherán a una carta de Trump el 27 de marzo, rompiendo un largo impasse.
Sin embargo, la desconfianza persiste: Irán defiende fines civiles para su programa, mientras EE. UU. lo acusa de buscar armas nucleares.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, advirtió en CNBC que, sin acuerdo, se intensificarán las sanciones para forzar a Irán a desistir. En su reunión con Trump, Netanyahu propuso eliminar barreras comerciales con EE. UU. ante los aranceles del 17 % que Trump planea imponer a Israel.
Aunque no logró que Trump eximiera a Israel de estas medidas, similares a las aplicadas a China, Netanyahu mantuvo su influencia en otros temas.
Trump, por su parte, no cuestionó el genocidio palestino perpetrado por Israel en Gaza, según críticos. El New York Times destacó que, en su encuentro del martes, Trump omitió condenar el reciente asesinato de civiles y trabajadores humanitarios por Israel, lo que refuerza la percepción de que Netanyahu actúa sin restricciones.
Sanam Vakil, de Chatham House, señaló que esto deja a un «primer ministro desatado», con pocos límites para sus operaciones en Gaza, Líbano y Siria.


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