El 21 de mayo, el Parlamento de Irán ratificó un pacto de asociación estratégica con Rusia, de 20 años de duración, firmado en enero por los presidentes Vladímir Putin y Masoud Pezeshkian, según medios estatales iraníes.
La agencia Tasnim informó que, en una sesión pública, los parlamentarios acordaron por mayoría revisar urgentemente el proyecto de ley, aprobado con 191 votos a favor, ocho en contra y dos abstenciones, tras un debate entre partidarios y detractores.
La Duma rusa ya había ratificado el acuerdo el mes pasado, que incluye la posibilidad de extenderse por cinco años más.
El pacto busca fortalecer los lazos bilaterales, con énfasis en la cooperación en defensa, comercio, energía y finanzas. Aunque no establece una defensa mutua formal, compromete a ambos países a colaborar contra amenazas militares comunes, realizar maniobras conjuntas y mejorar la cooperación técnico-militar.
El acuerdo también estipula el intercambio de información y experiencias entre los organismos de inteligencia y seguridad para contrarrestar amenazas bilaterales y regionales.
En los últimos años, Irán ha suministrado misiles y drones a Rusia para su conflicto en Ucrania, mientras que Rusia ha apoyado el fortalecimiento de las defensas aéreas iraníes.
Este acuerdo se ratifica en un contexto de sanciones económicas de Estados Unidos contra ambos países y amenazas de un posible ataque estadounidense-israelí contra el programa nuclear iraní, a pesar de las negociaciones nucleares en curso entre Teherán y Washington.
Además, el ayatolá Seyyed Ali Khamenei reiteró la posición de Irán de que el enriquecimiento de uranio es innegociable y no se detendrá, calificando de “tonterías” las demandas estadounidenses de cesar esta actividad.
En un discurso en Teherán, criticó las declaraciones del enviado especial de EE. UU., Steve Witkoff, quien afirmó que Washington no permitirá “ni un 1 % de capacidad de enriquecimiento” en Irán. Khamenei subrayó que la República Islámica persigue sus propios objetivos y políticas, sin necesitar el permiso de nadie.
Desde abril, Teherán y Washington han sostenido cuatro rondas de negociaciones indirectas para limitar el programa nuclear iraní a cambio de levantar sanciones, similar al acuerdo de 2015, del que Donald Trump se retiró en 2018.
Durante su primer mandato, Trump intentó imponer restricciones adicionales a la política militar y exterior de Irán, demandas que parecen haber sido abandonadas, aunque persiste su oposición al enriquecimiento de uranio.
Las recientes declaraciones de Witkoff han generado escepticismo en Irán sobre las intenciones de EE. UU., un punto que Khamenei destacó al recordar el fracaso de negociaciones previas bajo el gobierno de Raeisi. El líder iraní señaló que explicará en el futuro por qué Washington insiste en detener el enriquecimiento.
El ministro de Asuntos Exteriores, Seyyed Abbas Araghchi, afirmó en X que Irán continuará enriqueciendo uranio “con o sin” un acuerdo, mostrando apertura a negociar para garantizar que no desarrolle armas nucleares.
Aunque se propuso una fecha para una quinta ronda de conversaciones, Teherán aún no la ha confirmado, posiblemente debido a las recientes declaraciones de Witkoff.


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