El presidente ruso, Vladímir Putin, hizo pública su propuesta en la noche del sábado, sobre el comienzo o más bien continuación, de las conversaciones para poner fin a la guerra de Ucrania, que ya se dieron en marzo de 20022 en Turquía, pero que fueron interrumpidas por Ucrania.
Rusia está preparada para el proceso de diálogo sin condición previa. Los que quieren alcanzar la paz, no pueden hacer más que promover esta iniciativa, fueron las palabras del mandatario ruso, mencionadas a posteriori de los actos que conmemoraron del 80 aniversario del Día de la Victoria.
Paralelamente, el Presidente ruso lanzó la propuesta para iniciar las conversaciones el 15 de mayo, en Estambul, enfatizando que Kiev nunca respetó el alto al fuego, ni las demás directrices.
Según Vladimir Putin Kiev ha violado 130 veces la moratoria de 30 días sobre ataques a instalaciones energéticas; y durante la tregua de Pascua, Kiev la violó casi 500 veces.
Aprovechando la visita de distintos líderes mundiales a las celebraciones del 80 aniversario, Putin mantuvo reuniones con varios de ellos y firmaron nuevos acuerdos.
Volodímir Zelenski había rechazado días atrás la oferta de ese alto al fuego que propuso Rusia por el día de la Victoria, alegando, de forma chulesca, que Ucrania no podía garantizar la seguridad de los mandatarios extranjeros que asistirían a la parada militar del 9 de mayo en la Plaza Roja de Moscú.
El Ministerio de Exteriores Ruso calificó además como una amenaza muy grave las palabras de Zelenski, a las que tachó de clásicas de un terrorista de escala internacional.
Se dio además la circunstancia de la visita el sábado de Macrón, Starmer y Merz a Kiev, con el fin de apoyar a Volodomir Zelensky, lo cual fue calificado por el senador ruso, Alexéi Pushkov como la intención de continuar una guerra que ya está perdida.
Ante la perplejidad de todo Europa, determinados líderes, encabezados por el británico Starmer y el francés Macrón, se empeñan en conducir a todo el continente hacia un abismo de imprevisibles consecuencias, adoptando una postura que en nada representa la voluntad de los ciudadanos europeos.


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