Steve Bannon lidera una reacción del ala más nacionalista de Make America Great Again ante la intención del gobierno de Benjamín Netanyahu por establecer un rumbo de guerra anti-iraní por parte de la administración Trump.
Fuimos reiterativos en recalcar este rol de Bannon porque su proceder es objetivamente evidente y sus resultados están a la vista de todos en la semana en curso.
Probablemente por motu propio o por una indicación oculta de Trump, Bannon escaló en sus críticas contra Netanyahu e, inclusive, contra las facciones enquistadas en Tel Aviv y Washington que quisieron el infierno militar iraní-estadounidense.
Bannon dijo que la “Guerra de los Doce Días” ha concluido y que todos los intentos que se hagan por reactivarla podrán caer en saco vacío.
Al mismo tiempo, el estratega conocido internacionalmente afirmó que Israel es, en realidad, un protectorado de USA y no un aliado, aunque el estado sionista se comporte de una manera diferente y hasta con ansias de dominio sobre los estadounidenses.
Según Bannon, Israel no participa de los esfuerzos para ayudar al mejoramiento de la que sería la primera potencia mundial, sino que, por el contrario, actuaría a expensas de los intereses de la nación estadounidense.
Independientemente del debate que se abre a raíz de los dichos bannonistas y sobre los cuales se debería seguir su trazado futuro, por nuestra parte, remarcamos que, de manera simultánea a los sonidos de los tambores de guerra y de las bombas arrojadas, los árabes, especialmente, Catar, mantuvieron conversaciones a puerta cerrada, en plena Casa Blanca, con la gestión Trump para operar en un escenario para frenar la probabilidad de enfrentamiento elevado entre EE.UU. e Irán.
Estuvieron presentes en estos diálogos, los incentivos económicos para Irán que fueron valuados en decenas de miles de dólares y la garantía de que a Irán no se lo volverá a provocar ni a hostigar como sucedió, sobre todo, en el último mes y medio.
Conclusivamente, la perspectiva estadounidense seguirá tratando de imponer algunos costos importantes a los iraníes, pero también estos últimos continuarán haciendo lo mismo con Estados Unidos.
Julio será otro mes atrapante en esta complejidad geopolítica.


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