Washington quiere acelerar el proceso de la normalización de las relaciones entre Israel y la República del Líbano incluyendo, indudablemente, un pacto de conveniencia con Hezbollah.
Fuentes solventes aseguraron que los estadounidenses le ofrecieron una serie de “beneficios políticos y económicos” al liderazgo de Hezbollah, destacándose la oportunidad de que la organización disponga de enormes cuotas de poder en el sistema libanés si adviene a entregar, al menos, el 50% de su arsenal de misiles y drones y no pone reparos a la integración del Líbano a los Acuerdos de Abraham.
Según el miramiento estratégico de Israel, el Líbano debería ser sometido a una nueva metamorfosis de forma tal que no corporice ninguna amenaza al poder sionista y Hezbollah tendría que ser minimizado hasta la nada misma o ser extinguido.
Estos cometidos chocan con la realidad y sería esta la que impulsaría al presidente Trump a ofrecer tratos especiales, siempre atendiendo también a la seguridad de Israel.
En particular, Donald Trump desea que, antes de marzo de 2026, haya una solución, en aras de sus objetivos, para una interacción entre los Estados de Israel y El Líbano dentro de la tutela o guía norteamericana.
No obstante ello, desde Beirut y otras ciudades libanesa le responden que alcanzarla, dentro de ese plazo, sería muy complicado en razón de distintos factores que jugarían en contra.
A la luz de los acontecimientos políticos y militares regionales, la familia política libanesa de una de las hijas del presidente americano, junto con otras personalidades y la presidencia del Líbano también estarían actuando en el terreno, tratando de que no se generen circunstancias desfavorables para la concordia y la consumación de una estabilidad pacífica en la atmósfera del país que sigue demandando el retiro de las tropas israelíes de algunos puntos geográficos que los ocupan desde la guerra que se desató en 2024.
Resulta oportuno mencionar que una parte de la futura situación posbélica del Líbano también se definirá en las conversaciones iraní-estadounidenses y que la estructura de Hezbollah sigue siendo una aliada de Teherán y que, aún sin la conducción de Nasrallah, sus fundamentos y ultimidades no cambiaron.
Por lo que un compromiso entre Trump y Netanyahu sobre el Líbano no es el único entendimiento que decidirá el Líbano de los próximos años.


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