Israel intensificó su movimiento militar contra la profundidad del territorio libanés ya que busca la migración de libaneses nativos de más de 20 ciudades, incluyendo la famosa área del sur de Beirut, junto con la derrota de Hezbollah, objetivo que todavía no pudo conseguirlo desde que comenzó el ciclo de enfrentamiento directo entre la entidad sionista, los Estados Unidos y el eje antisionista de Medio Oriente.
En medio de estas conflagraciones regionales, los estrategas geopolíticos israelíes creen oportuno aprovechar las circunstancias para instalar una zona tampón y acrecentar su influencia y permanencia sobre otras áreas interiores del Líbano, teniendo en cuenta las debilidades del gobierno del primer ministro Salam y las presiones, provenientes de Washington, sobre el presidente Jospeh Aoun, quien aún todavía preserva los lazos con el partido Hezbollah.
Dentro de las corrientes de opinión del Líbano, se menciona que el “modelo Gaza” podría intentar ser aplicado, por el mando militar israelí, en una vasta zona libanesa con el fin de apropiarse definitivamente de toda esa geografía, empujando a la población de, por ejemplo, Beirut hacia las ciudades del norte.
Cotidianamente, se ven escenas de gente abandonando sus hogares, con las pocas pertenencias que pudieron recoger para dormir en los pisos de escuelas o en sus vehículos particulares.
Los desplazados internos se cuentan en cientos de miles, provocando una reacción gubernamental que, en muchos casos, es tardía o incompleta, impulsando a los activistas de ayuda social a movilizarse aún más para tratar de hacer llegar alguna asistencia a los refugiados que permanecen en los cientos de albergues y que se mueven de un lado para otro en distintas ciudades por temor a ser heridos o asesinados por los bombardeos israelíes.
Por lo cual, de aldeas a ciudades y de ciudades a aldeas se estaría creando una crisis de seguridad y propiciando migraciones forzadas.
Aunque los anuncios oficiales de Israel señalaban la derrota estructural de Hezbollah, la realidad del terreno indica que la ofensiva militar no pudo llegar aun a la sala de mando de la organización chiita y que, en cierta manera, subsisten dudas sobre las identidades reales de la totalidad de los integrantes de la conducción militar de Hezbollah. Esta sala es la que dirige la confrontación con las unidades de las FDI sin que haya sido, hasta la fecha, vencida.
A la luz de ciertas informaciones, Hezbollah habría incorporado, en 2025, algunas nuevas capacidades y tiene preparados alrededor de 50 mil hombres para ampliar el círculo de guerra cuando la dirección lo ordene, lo que arruinaría cualquier propósito de éxito de una eventual invasión terrestre por parte de Israel.


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