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El ámbito de la información es un campo de batalla

3–5 minutos

En la gran traducción del día les traemos sobre el gran tablero de guerra en el siglo XXI que es la guerra cognitiva. Se trata de un artículo del politólogo Yıldıran Acar publicado en United World International que les traducimos al español para que tengan información del otro lado del telón mediático.

¿Por qué nos estamos convirtiendo todos en objetivos?

En los últimos días, una mesa redonda organizada por la Unión Rusa de Periodistas, titulada «En el filo de la navaja de las guerras de información», arrojó luz sobre uno de los temas más críticos de nuestro tiempo: la transformación de la información en un nuevo frente de guerra.

No asistí a esta reunión; sin embargo, los temas destacados y las opiniones expresadas son muy interesantes para comprender la naturaleza de una guerra invisible librada a escala mundial.

Hoy en día, nos demos cuenta o no, nos encontramos en medio de una guerra de información no declarada. Los objetivos principales ya no son las ciudades, sino la conciencia. El alcance de los misiles HIMARS o Tomahawk es limitado; la desinformación no tiene alcance. Puede llegar a millones de personas simultáneamente, apelando no a la razón, sino a la emoción. Por esta razón, el ámbito de la información se ha convertido en un campo de batalla más eficaz que los tanques y la artillería.

El politólogo ruso Andrey Manoylo, profesor de la MGU y decano de la facultad de «Tecnologías de la Información» de la Alter Academy, lanzó la siguiente advertencia en la reunión:

«Las guerras de información actuales, en términos de intensidad y peligro, no son menos que los conflictos tradicionales; suponen una amenaza al menos igual de grande».

Estas palabras se aplican no solo a Rusia, sino al mundo entero. Las guerras de información ya no reconocen fronteras. Las armas psicológicas pueden penetrar en la dinámica interna de los Estados. Como subrayan los expertos rusos, los ataques en este ámbito suelen dirigirse contra periodistas, trabajadores de los medios de comunicación y líderes de opinión pública. Al estar en el centro de los flujos de información, también se convierten en puntos focales de manipulación.

Los participantes en la mesa redonda —expertos militares, psicólogos y representantes de los medios de comunicación— explicaron con ejemplos concretos cómo se inocula la desinformación en la sociedad. En particular, se destaca que los servicios de inteligencia occidentales llegan a los jóvenes periodistas bajo la apariencia de programas de formación.

Estos cursos gratuitos y atractivos a menudo dan lugar a la implantación de plantillas ideológicas en el subconsciente. Las palabras de Roman Romachev, director de la agencia de inteligencia privada «R-Techno», son reveladoras a este respecto:

«Quienes pasan por estas formaciones se convierten, sin saberlo, en portadores de narrativas que actúan en contra de sus propios Estados».

Así, la esfera de la información se «siembra» paso a paso, con el objetivo de remodelar la percepción pública. Esto no es exclusivo de Rusia; muchos países, incluida Turquía, se enfrentan a los mismos métodos.

Otro ejemplo planteado en la reunión muestra que la seguridad de la información ahora afecta directamente a la vida humana. Un voluntario que entrega ayuda en el frente comparte fotos y, en cuestión de minutos, la zona es atacada. Un bloguero publica imágenes de un convoy militar y, poco después, el convoy es atacado. Se trata de incidentes impactantes que muestran cómo incluso una «compartición inofensiva» puede tener consecuencias letales.

Por esta razón, la advertencia bélica «no hables», que en su día se colgó en las paredes durante la Segunda Guerra Mundial, tiene hoy un significado mucho más profundo. Cada palabra, cada imagen, cada publicación puede convertirse en un conjunto de coordenadas. Y no lo olvidemos: internet no olvida nada.

Las periodistas Irina Sharapova y Raisa Shamaeva, que producen el programa «Anti-Fake» en Channel One, destacan el siguiente consejo al analizar las campañas psicológicas de información llevadas a cabo por los servicios especiales ucranianos:

«Respetar la higiene de la información no es solo responsabilidad de los periodistas, sino de todas las personas».

De hecho, la higiene de la información ya no es solo una cuestión de ética profesional, sino una necesidad imperiosa para la seguridad nacional. La única forma de contrarrestar la desinformación es seguir cuestionando. Porque la mente es el objetivo de la mentira; el pensamiento crítico es el escudo de la verdad.

La información ya no es solo una forma de poder, es un arma. Las sociedades que ignoran esta realidad no reconocen que la guerra ya ha llegado a sus puertas. Turquía, al igual que otros países, necesitará inevitablemente desarrollar su propia doctrina de seguridad de la información contra esta nueva forma de guerra. En esta era, el silencio es tomar partido.


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