Es el Teniente Coronel (R) Daniel Davis quien, además, es un experto analista y un activista de la corriente que buscar reemplazar a los generales y almirantes denunciados como belicistas.
Sus defensores señalan que es un histórico y ferviente partidario de priorizar los intereses objetivos nacionales de los EE UU. en la formulación y la práctica de la política exterior insistiendo, en todos los ámbitos donde le tocó estar, que el poder militar de la nación debería liberarse de las influencias de las fuerzas locales y extranjeras que lo han llevado a producir y/o intervenir en guerras internacionales agotadoras e inconclusas.
Es un conservador de fe cristiana que, desde hace más de un cuarto de siglo, ofrece a los sucesivos liderazgos respuestas y formas de resolver los problemas que no ocasionen las situaciones que, en la actualidad, gran parte de la población estadounidense y del mundo desaprueban.
Oponente de la prevalencia de los poderes fácticos y de cualquier guerra atlantista contra Rusia e Irán, Davis también cuestionó el enfoque y la asistencia de Washington en los esfuerzos bélicos de Netanyahu contra Gaza. Sus puntos de vista no toleraron, en todo el 2024, que los gobiernos de Israel y de EE UU., escudándose detrás de las necesidades de seguridad y lucha antiterrorista, asesinaran e hirieran -como el mundo lo vio en vivo y directo- a decenas de miles de civiles y destruyeran la Franja de Gaza.
Él rechaza los cargos de antisemitismo que se dirigieron contra su persona en los diferentes espacios que tienen relación con las alas duras que sustentan e intentan salvar la alianza Washington-Tel Aviv.
Fueron estos tejidos de peso los que obligaron, después de una campaña de presión exitosa, que se retirase la designación de Davis como adjunto de Tulsi Gabbard.
La actual Directora de Inteligencia Nacional -que fue apuntalada para dicho puesto por Donald Trump-, confía en las convicciones y las capacidades profesionales de Daniel Davis y, por ello, lo quiso tener, junto a ella, en la jerarquía de la DNI.
Quizá habrá, en el horizonte, otra oportunidad para Davis y el círculo neoaislacionista que puso su esperanza en su llegada a la Dirección de Inteligencia.


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