Continúa tensándose la relación entre Europa y Rusia, especialmente con la dupla compuesta por Starmer y Macrón, que pretenden conducir a todo el bloque a una guerra con Rusia de imprevisibles consecuencias.
Francia quiere de forma obsesiva situarse como el gran motor del europeísmo, y prueba de ello han sido las últimas y gravísimas aseveraciones de Emmanuel Macrón afirmando que estaría dispuesto a cederle armamento nuclear a Alemania para defenderse de Rusia.
Palabras no muy esperanzadoras para conseguir una paz en el viejo continente que se tambalea, máxime después de la negativa de Washington a seguir financiando a la OTAN.
Según declaraciones del propio Presidente Putin, esta intolerable amenaza sería tomada como una afrenta. Vladimir Putin ha llegado a comparar estas lamentables palabras con la actitud de Napoleón, advirtiendo a su homólogo francés que tenga en consideración como terminó el Emperador francés de origen corso.
El trasfondo de las intenciones de Macrón y sus secuaces, no es la tan cacareada democracia, siempre utilizada como excusa para sus oscuros fines, ya que a ellos el bienestar del pueblo ucraniano les importa bien poco, sino el desgaste militar y económico de Rusia, que ya les está ganando terreno en África, donde Francia tiene enormes intereses que se están viendo seriamente mermados.
La guerra de Ucrania interconecta por ende varios polos de conflicto a nivel internacional más allá de las fronteras europeas, que puede tener como resultado que los países del continente se enfrenten a una situación verdaderamente peligrosa.
Macrón no está midiendo con la prudencia necesaria las palabras que ha emitido públicamente, y da la impresión de que a quien realmente defiende son los intereses de esa oligarquía francesa que lleva ya muchos años explotando los recursos de numerosos países africanos.
A estas alturas, el cuento de la democracia y los derechos humanos con el que siempre embaucan a las masas los Macrón, Starmer, Pedro Sánchez, Scholz y toda esa camarilla de mediocres, ya no se lo cree nadie.


Deja un comentario