Enésimo engaño a los ciudadanos europeos que siguen confiando en aquellos que les conducen hacia el colapso, la guerra y la destrucción
Una ridícula y minúscula cumbre de emergencia ha sido convocada hoy lunes por el Presidente francés Enmanuel Macrón, ante la nueva dirección que toma la guerra en Ucrania desde la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump. A ella han acudido los principales líderes europeos, especialmente los que se posicionaron contra Trump antes de las elecciones, incluso Meloni, que, aunque es afín al Presidente norteamericano, la gusta ser el perejil de las salsas y figurar en todas las fotografías en ese infinito afán de protagonismo que la caracteriza.
La realidad es muy distinta a lo que los parlanchines erigidos en presidentes pretenden hacer creer. Europa está completamente rota y esos mismos dirigentes se mueven como pollo sin cabeza en una carestía absoluta de dirección y unidad.
EEUU ya no cuenta con ellos para la paz, Rusia mucho menos, y para mayor desgracia, cada dirigente tiene una visión distinta de cómo tiene que acabar esta situación, o lo que es peor, de cómo debe continuar.
De esta forma, por un lado, el Premier Británico Keir Starmer hace gala de los ya clásicos deseos belicosos propios de los ingleses y ha puesto sobre la mesa la posibilidad de situar tropas sobre el terreno ucraniano. En el lado opuesto tanto el Canciller alemán Scholz como el Presidente polaco, Donald Tusk, han rechazado esta opción, probablemente al encontrarse sus fronteras muy cerca del conflicto, y ante un temor de la expansión del mismo.
Resulta extraño ver como una Europa que siempre ha hecho lo que le ordenaba EEUU ahora va a dejar de hacerlo, obviamente porque el nuevo Presidente no pertenece a la compañía de guiñol que lleva décadas moviendo los hilos de estas marionetas que ya no saben actuar por sí solas.
Se ha contemplado también en esta reunión, la posibilidad de enviar armas de fabricación europea, lo que ha hecho subir las acciones de las principales empresas armamentísticas del viejo continente. Pero no hay una dirección clara y concisa, aunque el tono belicista pone los pelos de punta.
Se mastica la derrota en Europa, y esta desunión es el primer paso de lo que será una hecatombe anunciada.


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