Los hijos de musulmanes ya son mayoría en las guarderías de Cataluña

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Una política suicida llevada a cabo por los diferentes gobiernos independentistas ha desembocado en una situación que ya se torna irreversible. La decisión de favorecer la inmigración marroquí frente a la de habla hispana para erradicar el idioma español demuestra haber sido un error colosal.

La voz de alarma ha saltado ante las declaraciones de la portavoz del Instituto Municipal de Educación del Ayuntamiento de Barcelona, quien ha admitido que el menú ya no incluye cerdo en las guarderías de la Ciudad Condal porque una comida inclusiva que excluye alimentos que comen los no musulmanes es discriminación.

Con este descaro la institución municipal ha contestado al requerimiento de una ciudadana que había cursado una petición de consulta preocupada por la situación de su hijo.

El absurdo e insultante argumento esgrimido desde el Ayuntamiento, tiene como objeto, según el Consistorio, la adaptación por motivos culturales y religiosos, así como una alimentación más inclusiva y ajustada a la diversidad de los menores escolarizados en estos centros.

La polémica ha corrido como la pólvora por las redes sociales, cuyos usuarios ya señalan abiertamente lo que nadie se atreve a decir públicamente, que los niños musulmanes son mayoría, especialmente los marroquíes.

Los ciudadanos culpan ya sin ambigüedades al Ayuntamiento de una cesión en toda regla ante las exigencias del islam y de dar la espalda a las costumbres alimentarias tradicionales. Así de contundentes se han mostrado los habituales de las redes sociales ante esta polémica iniciada en la cuenta de la exdiputada Sonia Serra.

Esta discriminación hacia los nacionales empieza a ser una constante en colegios de todo el territorio español, aunque Cataluña va claramente en cabeza. Cuestiones como el uso del velo en las escuelas o la instalación del tradicional Belén navideño están causando cada vez más controversia.

No era difícil prever esta situación. Hace años que se venía advirtiendo una progresión aritmética en el crecimiento de una población que no admite los usos y costumbres de la sociedad que les acoge. El futuro se antoja incierto para una Europa en decadencia que ya ha entrado en caída libre.


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