Mientras la izquierda de todo el planeta pone el grito en el cielo por la desoladora guerra en Gaza, todos los medios de Occidente callan ante la matanza de cristianos que se está perpetrando en África por parte de esa organización de desequilibrados mentales llenos de frustraciones llamada Estado Islámico.
El Estado Islámico vuelve por sus fueros poniendo nuevamente a los cristianos en la diana de sus ametralladoras. En la putrefacta revista semanal que editan, de nombre An Naba, la organización terrorista ha detalladocon todo lujo de detalles los asesinatos y atentados cometidos en el último mes en el Congo y Mozambique, donde aseguran haber asesinado a varias decenas de cristianos, niños incluidos, así como haber provocado la destrucción de templos y pueblos de aquellas comunidades cristianas que fueron atacadas.
Los yihadistas han justificado estas matanzas denominándolo juramento de lealtad al Estado Islámico, viéndose en obligación de librar una guerra sin cuartel en contra de los cristianos, proclamando en su infecta publicación la siguiente frase: Nuestra espada victoriosa combina la yihad y la defensa.
Según señalan sus medios de prensa, cerca de 30 cristianos fueron martirizados en el Congo, en lo que ellos mismos han denominado un esfuerzo por arrancarlos de su religión.
Paralelamente, en Mozambique, la franquicia de Estado Islámico en la región ha provocado una ola de intensos ataques en la zona de Cabo Delgado, registrándose múltiples incendios de iglesias, viviendas y terrenos de cultivo pertenecientes a familias cristianas.
Los terroristas han difundido diverso material gráfico en el que muestran vehículos y viviendas ardiendo, así como restos de iglesias calcinadas tras los cobardes ataques. En el citado semanario, se jactan en sus páginas de haber eliminado a todos aquellos a quienes eran sospechosos de ser cristianos.
La violencia yihadista contra los cristianos en el continente africano está devastando amplias regiones en el Sahel, el Congo y Mozambique.
La respuesta por parte de los organismos internacionales es inexistente. Y el grupo terrorista Estado Islámico enfatiza lo que califica como su estrategia de exterminio de cristianos, un genocidio totalmente silenciado por intereses que ya alcanzamos a vislumbrar. Bruselas cree en otros dioses (o demonios).


Deja un comentario