Diferentes fuentes de consulta, aseguraron que, desde mediados de febrero, se vio un fuerte incremento en la cantidad de los cristianos sirios que abandonan el país a causa de los ataques sectarios y las matanzas étnico- religiosas de las distintas fuerzas militares o milicianas anticristianas.
Estas últimas organizaciones cuentan con una asistencia, casi diaria, que proviene de fuentes extranjeras en vista de apoderarse parcial o totalmente de Siria, según las respectivas agendas de poder y/o las circunstancias de dominación.
En este contexto, la población cristiana también puso sus nombres en la larga lista de civiles que han sido masacrados, desde el 6 de marzo, por las facciones del salafismo.
Desde esa fecha, y según la información disponible, habrían sido asesinadas, por las fuerzas fanáticas y sedientas de sangre inocente, muchas más personas de las que son declaradas como asesinadas por los organismos locales e internacionales, una parte de los cuales está encubriendo la magnitud de las matanzas.
Los cómplices creen que no es lo mismo presentar a la opinión pública un recuento falsificado de mil o 2 mil asesinatos que otro que transparente 18 mil o 20 mil asesinatos.
Pese a que Seguridad General que depende de Ahmed al-Shaara, informó que la ola de asesinatos ya pasó, la realidad lo desmiente porque, al momento de redactar esta nota, se reciben reportes veraces sobre la continuidad de los crímenes contra los civiles en distintos puntos del país.
Al estar entre los objetivos recurrentes de los grupos terroristas que se enmascaran con el Islam, los cristianos no confían en las autoridades -que fueron entrenadas, en Doha, en el campo de las relaciones públicas-, ni en las promesas de seguridad que dan los Estados extranjeros que son patrocinadores o aliados de esos grupos.
Los sirios del credo cristiano están dejando obligadamente bastiones tradicionales como el de Malula para emigrar hacia países europeos o de América como Canadá.
Mientras el terrorismo salafista está progresando en su propósito de vaciar el territorio de cristianos y de borrar los antiguos vestigios del cristianismo, otros actores, que son ajenos al wahabismo y que están enfrentados al mismo, intentan presionar y articular medidas para evitar que la comunidad y la simbología cristianas desaparezcan de Siria.


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