Los medios de occidente siguen callando y Bruselas mira hacia otro lado. La semana pasada se informaba de la matanza que se produjo en la República Democrática del Congo, ahora se tiene conocimiento de un nuevo episodio de máxima violencia contra cristianos en Mozambique.
El pasado 22 de julio, según señala un reciente informe del organismo norteamericano Middle East Media Research Institute (MEMRI), ha tenido lugar una de las acciones más sangrientas cometidas por el Estado Islámico, esta vez el escenario de los hechos ha sido la aldea de Natocua, en Mozambique, donde combatientes del grupo conocido como Estado Islámico han decapitado a seis cristianos.
Además de estos hechos, las últimas informaciones señalan que miembros del Estado Islámico atacaron diversas aldeas cristianas en Mozambique ocasionando un número indeterminado de víctimas, que fueron decapitadas, así como varias aldeas arrasadas en lo que se ha descrito como una campaña de limpieza religiosa encubierta.

Estos asesinatos perpetrados por grupos yihadistas que operan en África central y meridional, han desembocado en desplazamientos en masa a causa de una violencia nunca antes vista.
La anteriormente mencionada organización, MEMRI, que tiene como finalidad el monitoreo del extremismo y el terrorismo global, ha lanzado una tajante advertencia, lo que está ocurriendo en esta parte de África puede calificarse como genocidio silencioso contra las comunidades cristianas.
El ex diplomático estadounidense Alberto Miguel Fernández, que además es el vicepresidente, aseveró que el salvajismo de estos ataques no solo supone una amenaza para la estabilidad de la región, sino que, además, supone un peligro para la seguridad internacional.
Miguel Fernández afirmó que los grupos yihadistas no están operando en la sombra. Están ganando terreno en varios países. Lo cual es extremadamente preocupante». Esto supone un salto cuantitativo en la violencia de estos grupos, que ya acometen sus acciones de forma abierta, por no mencionar el crecimiento constante que están experimentando.
Mientras tanto Bruselas sigue mirando para otro lado y facilitando la entrada de africanos en territorio europeo, la quinta columna de un ejército que ha jurado nuestra destrucción.



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